Categoría: Asociación Belenista de Oviedo

Recorte Cartel LV Congreso Nacional Belenista - Vitoria-Gasteiz 2017

Trofeo FEB 2017 – D. Gonzalo Fernández Cabal – Asociación Belenista de Oviedo

14 Oct 17
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Gonzalo Fernández Cabal - Trofeo FEB 2017

Gonzalo Fernández Cabal
Trofeo FEB 2017

Logo de la Asociación Belenista de OviedoLa Asociación Belenista de Oviedo solicita el Trofeo Federación para Gonzalo Fernández Cabal por su amor al belén y su vinculación con la asociación.

Nacido en Lugones el 8 de junio de 1948, es Doctor Ingeniero de Minas por la Universidad de Oviedo. Tras un breve paso por la industria privada, casi toda su vida laboral la dedica a la docencia en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo.

Desde siempre el belén estuvo presente en su vida, puesto que forma parte de una tradición familiar, al principio con la ayuda de su padre y más tarde, con el paso de los años, fue tomando la iniciativa e ideando nuevas formas de montar un belén que estaría presente en su hogar todas las Navidades, involucrando además a nuevos miembros de la familia en el montaje y decoración del belén.

Desde el año 2008 pertenece a la Asociación Belenista de Oviedo, desempeñando diversos cargos en la Junta Directiva: vocal, vicepresidente 2º y actualmente, tras la jubilación de nuestro tesorero, es Gonzalo quien desempeña dicha función.

Al disponer de más tiempo, por estar libre de sus obligaciones laborales, su dedicación a la Asociación se vio incrementada, siendo un miembro activo del equipo organizador del LIII Congreso Belenista de Oviedo.

Gonzalo Fernández Cabal - Trofeo FEB 2017Desde su entrada en la entidad, forma parte del grupo de taller que construye el belén de la Asociación Belenista de Oviedo, colaborando también con los cursillos y demás tareas que siempre tiene una asociación.

De carácter amable y tranquilo, es muy minucioso en su trabajo y despliega una paciencia infinita para conseguir del porex lo que él quiere lograr; quizás sea su formación académica la que hace que sea muy exigente en las construcciones que realiza.

Por todo ello la Asociación Belenista de Oviedo considera que es merecedor de esta distinción de la Federación Española de Belenistas.

Gonzalo Fernández Cabal - Diploma Trofeo FEB 2017

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Texto del Pregón de Navidad 2016 – Asociación Belenista de Oviedo – Dª. Concepción Quirós

16 Dic 16
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En la tarde-noche de hoy, viernes 16 de diciembre de 2016, ante el numeroso público congregado en el Salón de Actos de la Parroquia de San Juan el Real de Oviedo, en un acto amenizado por el Coro Reconquista, Dª. Concepción Quirós, directora de la Librería Cervantes, ha pronunciado el siguiente Pregón de Navidad.


Concepcion Quirós, pregonera de la Navidad 2016 en Oviedo (16/12/2016)

Concepcion Quirós, pregonera de la Navidad 2016 en Oviedo (16/12/2016)

“Buenas tardes a todos:

En primer lugar, y como manda la buena educación, quiero dar las gracias a la Asociación Belenista de Oviedo por pensar en mí para ser pregonera este año. Y hacerlo, además, en un marco como éste, el salón de actos de la Basílica de San Juan, a la que me siento muy cercana, me enorgullece aún más.

Es un auténtico honor y una gran responsabilidad formar parte de un grupo en el que anteriormente han estado personalidades como Emilio Alarcos, José María Martínez Cachero, Carmen Ruiz-Tilve, Paloma Gómez Borrero, Isabel San Sebastián o mi buen amigo Román Suárez Blanco, entre otros. Así que espero estar a la altura de vuestras expectativas.

Y, por supuesto, quiero agradecer a todos la presencia en este acto que, para mí, es muy especial porque hablar de Navidad me transporta a mi infancia, y retroceder a esos años siempre te hace ser un poco más niña y un poco más sentimental. Lo cual en estos tiempos, no me parece nada mal.

Para mí Navidad significa -desde hace muchos años- preparar mi Librería Cervantes con sus mejores galas para atender como es debido y se merecen las decenas de personas que nos visitan buscando el libro adecuado para sus gustos. Para regalar o para regalarse. Todo ha de estar a punto. Todo ha de estar engalanado para ofrecer la mejor Navidad a nuestros clientes, a nuestros amigos. Unos días intensos en los que todo el personal de la gran familia que es Cervantes trabaja sin descanso para que no falle ningún eslabón, para que todos se vayan satisfechos y con la idea de regresar a este mundo de cultura que intentamos inculcar día tras día en nuestra librería.

Y cuando llegan estas fechas, como dije antes, pienso en mi niñez, en mis navidades infantiles, con mi familia, con mis tres hermanos y con mis padres. Y sonrío recordando nuestras anécdotas, nuestras travesuras, nuestras impaciencias. Recuerdo cómo los papeles plateados de los chocolates se convertían en ríos, que veíamos fluir y en los que campeaban los patos. A veces, con cristales rotos, los ríos se convertían en bravíos, mientras los patos, que por algún accidente inocente carecían de cabezas, rodeaban la masa de agua con sus decapitaciones ocultas bajo rocas construidas de restos de carbón de encender la cocina de nuestra casa.

Esperábamos impacientes la llegada de una señora, que supe luego era una lechera que vivía por las afueras de Oviedo y nos traía el musgo, que aquí llamamos mofu, en un burro, que bien quisiéramos cogerlo para nuestro nacimiento. Ese musgo que marcaba el sendero para los pastores y para las lavanderas, que crecían en función de los dineros disponibles cada año. Y los reyes recorrían una y otra vez el camino hacia la adoración del Niño Jesús, ante nuestra impaciencia porque llegara el día en el que no había muchos regalos, pero sí mucha ilusión. Como dijo la periodista americana Erma Bombeck, “No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño”. Así que, seamos niños, aunque sea una vez al año.

Hoy sigo sintiendo una gran emoción cada vez que llegan estas fechas. Y en mi casa comienzo a desplegar todos los misterios o nacimientos que he ido coleccionando a lo largo de los años y de mis viajes por distintos lugares del mundo. Guatemala, Nápoles, Perú, Praga. Con todos ellos, alrededor de una decena, y construidos con diferentes materiales, de alguna manera, celebro la Navidad con personas que desde distintos puntos del Universo hablan en estas fechas un mismo idioma.

Y es que como dijo la escritora americana Edna Ferber, “la Navidad no es una temporada, es un sentimiento”. Pero es también un momento para detenerse y repasar. Y pensar. Y sentir. Y para hacer balances de los momentos vividos a lo largo de todo un año. Un año que ha vuelto a ser complicado para la generalidad de las personas. Un año convulso, en el que la crisis no ha remitido, en el que sigue habiendo carencias primordiales, en el que muchas personas siguen pasando graves necesidades. Un año en el que es necesario volver a reivindicar que no falte lo esencial, que haya un mayor entendimiento entre los pueblos, que seamos un poco más solidarios con nuestros congéneres, que repartamos más cariño a quienes nos rodean.

Muchas veces me preguntan qué libro puedo recomendar por Navidad y es difícil para mí seleccionar un título porque son muchos los que recuerdan y reivindican estas fechas. Pero, a menudo, me acuerdo de un relato breve que leí hace muchos años, titulado “Un recuerdo de Navidad”, del escritor Truman Capote, una especie de narración autobiográfica que habla de un niño de campo en los años 30 que, pese a carecer de mucho, disfruta de la alegría de poder dar algo durante la época navideña.

Ellos, los niños, son los que nos marcan con frecuencia el ritmo que debemos tomar, mientras los mayores nos perdemos en situaciones que no nos llevan a buen puerto o, al menos, la mayoría de las veces, no nos aportan nada satisfactorio. Y es que son los más pequeños los que, a menudo, con sus actitudes inocentes y desinteresadas, nos hacen comprender lo que realmente merece la pena en la vida. La importancia de dar antes que recibir. La importancia de valorar las pequeñas cosas como algo grande.

Por eso, cuando alguien nos pide pensar o hablar de la Navidad, la mayoría nos remontamos a nuestra infancia. Y comienzan a fluir imágenes de alegría, de risas incontenibles, de los preparativos propios de la época y, por supuesto, de nuestro belén. Ese que cada uno fuimos construyendo, aumentando y sustituyendo, pieza a pieza, pero que casi siempre nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida. Modestos belenes que se convertían en nuestro territorio más preciado en unos días de vacaciones y asueto.

Nada que ver, desde luego, con los magníficos que exhibe la Asociación Belenista de Oviedo, cuya labor es de justicia reivindicar todo el año, aunque sus trabajos queden más patentes en estas fechas. Y quiero ensalzar el afán entusiasta que viene realizando desde que nació en el año 1988, gracias a un grupo de profesionales, que quiere promover el belenismo, en sus vertientes culturales, artísticas y religiosas. El belén de la Asociación Belenista de la ciudad, realizado en el taller de la entidad, ha tenido año tras año un elevado número de visitantes. Del taller salen cada Navidad otros belenes solicitados por empresas o instituciones públicas. Y gracias a vosotros desde 2006 la ciudad de Oviedo y cuantos visitantes lleguen, pueden contemplar el conjunto belenista que engalana la Plaza de Trascorrales, que incluye un belén monumental, en el que no falta el gran portal con figuras de tamaño natural, así como las diferentes exposiciones de belenes que se realizan en varias partes del mundo. Decenas de miles de personas acuden a las actividades que promueve la asociación, y cada año se ve superada, gracias, precisamente, a su afán de mejorar en cada edición, un espíritu que todos debemos imitar en todos los aspectos de nuestra existencia.

Y es que el belén simboliza más que ninguna otra cosa la Navidad y es importante recordarlo en unos momentos en los que parece que todo se ha desvirtuado y nada es lo que debería ser. Las calles se adornan de luces, de árboles, de Reyes Magos, de sus emisarios y de Papás Noeles, que quieren hacernos ver que ha llegado el momento de celebrar el nacimiento de Jesús. Resuenan cánticos y villancicos y a todos nos invade un espíritu de alegría y nostalgia. Pero la Navidad es mucho más que eso. Mucho más que simples regalos, que anuncios comerciales que nos llevan al puro mercantilismo. Y lo digo yo, que en mi librería vendo libros estos días, pero en ellos va mucho más que la simple venta. Van sentimientos. Van buenos deseos, va un pedazo del auténtico espíritu navideño que debemos sentir.

Yo, que vivo rodeada de libros que cuentan historias que fluyen demasiado rápido, cada año por estas fechas me vuelvo a acordar de historias que he ido viviendo a lo largo de mis días. De historias que me han contado y, por una u otra razón, me han ido dejando huella. Recuerdo a Melchor, con el que pude hablar en una ocasión, y emocionado me contó cómo un pequeño le dijo que su mayor regalo sería que curase a su hermano que tenía una enfermedad que sus papás decían era muy mala. Ver a tantos niños que se acercan a contemplar con emoción y gestos de sorpresa vuestros belenes, auténticas obras de artesanía, tras muchas horas de trabajo y esfuerzo, creo que compensa. Y si no es así, decídmelo vosotros.

Aunque el tiempo transcurre deprisa, la Navidad nos deja eternos instantes. Y deberíamos embotellar esa fragancia e ir dosificando los bellos momentos que nuestra vida nos depara. Sin dejar de pensar que lo mejor y lo más satisfactorio es compartir. Me considero una persona positiva y optimista, pero realista. Por eso quiero seguir reivindicando que hay gente buena en este mundo, un tanto cruel a menudo, que persigue sueños propios y ajenos, que quiere que todos seamos un poco más felices. Yo intento repartir un trocito de esa felicidad a través de las historias que se encierran en mis libros. Esos mundos posibles que nos cuentan algunos escritores que buscan hacer nuestra vida mejor. Y vosotros, estoy segura, también repartís felicidad, no sólo a niños, sino también a mayores, que acuden a ver el fruto de vuestros empeños.

Por eso, quiero reivindicar vuestra labor. Esa que habéis ido forjando a lo largo de los años. Con momentos, que a buen seguro, no siempre fueron fáciles. Yo, que me considero ovetense, aunque me nacieron en Pillarno, pero que he vivido casi todo el tiempo en esta maravillosa ciudad, os digo que, de verdad, me siento muy orgullosa de que forméis parte tan activa de ella. Y lo cuento a las gentes de fuera para que se acerquen a empaparse de vuestra sabiduría y vuestro espíritu navideño. Ese tan necesario cada año. Cada día. Porque el belenismo es también cultura y esta nos hace mucha falta para saber, para opinar, para comprender todo lo que nos rodea.

Para finalizar, quiero manifestar un deseo, bueno más de uno: vivamos la Navidad con el espíritu que se merece. Recordemos cuando fuimos niños y la ilusión era nuestro motor. Seamos niños y contagiemos a cuantos nos rodean. Digamos gracias. Repartamos alegría. Digamos “te quiero” a quien queremos. Repartamos abrazos como regalo y nunca olvidemos a quienes no nos ofrecen todo esto, porque quizás no pueden o no saben. Así que, ¡enseñémosles a hacerlo!

Felicidades, de nuevo, a la Asociación Belenista de Oviedo. Mi eterna gratitud por hacerme partícipe de su labor a través de este pregón.

Y, por supuesto, a todos, Felices Navidades. No dejen de soñar… Quizás el próximo año, a punto de llegar, sea generoso y nos ayude a cumplir nuestros deseos.

Muchas gracias.”

Concepción Quirós – Oviedo, 16 de diciembre de 2016

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Una nueva Navidad, por Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo

01 Dic 16
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(Artículo publicado en la revista Navidad con Belén nº 23 (2016) de la Asociación Belenista de Oviedo)

Una nueva Navidad

Forma parte de todos los paisajes de diciembre: con nieve y bosques alpinos, en las estepas inmensas de tantos páramos, en una selva africana con su tundra impenetrable. Pero llegando estas calendas del final de cada año, la vida se pone navideña sea cual sea su escenario y sus paisajes.

La Navidad tiene esa cualidad: saberse adaptar a cada época, a cada entorno por fuera donde la vida pasa y a cada interno por dentro donde las cosas suceden. Y en todos esos momentos y lugares, la Navidad nos susurra de nuevo su mensaje como la vez primera. Un canto de gloria para el Dios de los cielos, con estrofas de paz para todos los hombres. Van transcurriendo los siglos, aparecen tantos momentos diversos y fugaces, y queda tenaz la Buena noticia pendiente de un nuevo reestreno, como si nunca antes se hubiera escuchado, como si su novedosa bondad nos estuviera esperando desde siempre.

Así nos volvemos a asomar a una Navidad inédita, la que corresponde celebrar este año 2016, tras haberla celebrado nada menos que 2016 veces. Pero aunque la Navidad sea la misma fiesta, nosotros no somos los mismos. Cada cual tiene su ingrediente de distinción que nos hace ser diferentes a como éramos el año pasado, o el anterior, o todos los años de antes. No así el mensaje navideño: Dios se hace hombre, viene a contarnos con nuestras lenguas lo que eternamente fue su Palabra; viene a repartirnos en todos los lares lo que en su infinito cielo no cabía en la tierra toda. Un Dios cercano, humanado, pequeño y vulnerable, así de humilde, así de bueno con un corazón misericordioso y amable.

Los belenes que ponemos en estas fechas con el mejor arte de nuestra imaginería, y los nacimientos vivientes en donde cada uno de nosotros es una figura ante el misterio de la santa Familia de Jesús, María y José, nos señalan esas dos cosas en medio de las cuales se decide nuestra esperanza, nuestro amor y nuestra fe: recordar lo que sucedió hace dos mil años, y sabernos parte de esa historia inacabada.

La Navidad es un hecho que sigue sucediendo si dejamos que Dios se haga hueco en nosotros y entre nosotros, acercándonos el milagro de ternura divina que ponga un bálsamo en nuestras asperezas humanas. Enciende una luz que acaba con nuestras penumbras todas y nos siembra una paz que pone en jaque mate todas nuestras guerras y violencias. Así lo vivimos con todo el envoltorio festivo y alegre de estos días entrañables. Viene en ayuda todo cuanto colabora con esta noble causa que hace memoria de lo que ya sucedió y al mismo tiempo nos compromete para desear y consentir que pueda seguir sucediendo.

El arte belenista se nutre de este hermoso y antiguo relato, y lo escenifica con gusto y talento cristiano, para que quien se asome a lo que representa el nacimiento, pueda descubrirse en él como quien participa en el belén viviente que cada día nos contempla.

+ Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo

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Publicaciones 2016 – Asociación Belenista de Oviedo – Navidad con Belén nº 23

01 Dic 16
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La Asociación Belenista de Oviedo presenta el número 23 de su revista “Navidad con Belén”, correspondiente a 2016, que consta de 32 páginas y tiene el siguiente índice de contenidos y portada:

  • Cuadro de Honor de la Asociación Belenista de Oviedo
  • Currículum de Julián del Castillo Martín-Ayuso, autor de la imagen que ilustra la portada
  • Saluda de la Presidenta de la Asociación Belenista de Oviedo, Dª. Eulalia Nacimiento Menéndez
  • Una nueva Navidad, por Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo
  • Una mirada a la Navidad 2015:
    • Los Belenes de la Asociación
      • Exposición de escenas del Belén
      • Conjunto belenista de la Plaza de Trascorrales
    • Semana Belenista 2015
    • Otras actividades
  • Pregón de Navidad 2015, por D. Jaime Martínez González-Río
  • III Encuentro belenista asturleonés, por José Manuel Valle Cuartas
  • Cursillo de técnicas belenistas 2016
  • LIV Congreso Nacional Belenista – Sevilla 2016
  • XI Encuentro de belenistas asturianos, por Carlos Ortiz
  • Dª. Conchita Quirós, pregonera de la Navidad 2016
  • Semana Belenista de Oviedo 2016
  • Los Belenes de la Asociación
  • La Navidad en la literatura, por Esther Vitos Sánchez
  • El “Belén de Cracovia” (Polonia), por Hanna Stefaniak
  • 75 años disfrutando del belén de Lastres, por Eulalia Nacimiento Menéndez
  • “La Roldana” escultora y belenista barroca, por Gonzalo Fernández Cabal
  • Convocatoria de actividades:
    • Concursos de Belenes
    • Festival de Villancicos
  • Programa de Navidad 2016
Portada de la revista Navidad con Belén Nº 23 - 2016, de la Asociación Belenista de Oviedo

Navidad con Belén
Nº 23 – 2016
Portada de Julián del Castillo Martín-Ayuso

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Texto del Pregón de Navidad 2015 – Asociación Belenista de Oviedo – D. Jaime Martínez González-Río

19 Dic 15
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En la tarde-noche de hoy, sábado 19 de diciembre de 2015, ante el numeroso público congregado en la Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, en un acto amenizado por la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, D. Jaime Martínez González-Río, médico, reputado neumólogo y amante de la música y del deporte (Presidente de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo y Expresidente de la Federación de Rugby del Principado de Asturias y del Oviedo Rugby Club), ha pronunciado el siguiente Pregón de Navidad.


Jaime Martínez González-Río, pregonero de la Navidad 2015 en Oviedo (19/12/2015)

Jaime Martínez González-Río, pregonero de la Navidad 2015 en Oviedo (19/12/2015)

“Queridos amigos todos:

Inicialmente deseo expresar mi sincero agradecimiento a quienes tuvieron la idea, la ilusión y la determinación de fundar hace 26 años y lograrlo, a la vista está, que Oviedo tenga una asociación cultural y religiosa como esta, y es mi deseo, haciéndolo extensivo a todos los presidentes, directivos y socios, mencionar y recordar a una persona, D. José María Marcilla, a quien conocí por razones profesionales y a quien admiré profundamente. He hecho énfasis en el aspecto religioso, actualmente menospreciado e intentado ser sustituido por la “fiesta del solsticio de invierno” y me apoyo para ello en la reciente “frase del día” de mi amigo el artista Manolo Linares citando a Francis Bacon (1560-1626), hace 400 años, y que dice así: “El respeto de sí mismo es, después de la religión, el principal freno de los vicios”. Creo que sigue vigente.

Cuando mi amiga y compañera Pepa, me comunicó vuestra intención de que fuese yo el pregonero mi primera reacción fue de sorpresa. ¿Por qué me eligieron?

Acudí, como se suele hacer en estos casos, a recordar qué era un pregón y, naturalmente, me fui al Diccionario de la RAE, y copio literalmente:

pregón: Del lat. praeconium. Tiene cuatro definiciones y de ellas me quedo con la primera, “Promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan“. Es lo que estoy haciendo ahora mismo.

La segunda, “Discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella” en este caso la Navidad. También lo suscribo.

Nada de la tercera, “Proclama o amonestación canónica de próximo matrimonio, en que se leen los nombres y circunstancias de quienes han de casarse“.

Y sí la cuarta: “Alabanza hecha en público de alguien o algo” y esta vez me referiré a nuestra Asociación.

Finaliza la RAE con la definición de pregón pascual: “Lección que se canta al comienzo de la vigilia pascual en la liturgia católica” y que, evidentemente y no se preocupen, no voy a cantar, lo dejo para el magnífico coro que completará este acto. En la revista “Navidad con Belén 2015” me presentan como amante de la música y es verdad, siendo para mí un honor compartirlo con la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo que preside mi amigo Francisco González-Buylla, a quienes disfruto en sus actuaciones en la Temporada de Zarzuela y anualmente durante el acto de entrega de los Premios Líricos Campoamor. Hoy nos disponemos a disfrutarlos aquí.

En fin, gracias por permitir dirigirme a ustedes. Intentaré referir brevemente algo de lo que he conocido de la Asociación; describiré mi cortísima experiencia, eso sí entrañable, con mis belenes cercanos; les contaré algunos datos que me han impresionado, y finalizaré describiéndoles qué significado tiene para mí el belén y la Navidad.

Volviendo a la primera pregunta que me hice, ¿por qué me eligieron?, quizás conocían que a mí, y a mi familia, nos gusta la Navidad más que el “solsticio de invierno”. Que saludamos con un “Feliz Navidad” o “Merry Christmas” y no simplemente con “Felices Fiestas”, ya que las consideramos incluidas en la Navidad.

Es verdad que en mi casa hay por tradición belén o, mejor dicho, belenes pequeñitos, pero también, y ¿por qué no?, árbol de Navidad, no abeto del solsticio de invierno, y, desde luego, llega Santa Claus, ¡pero también los Reyes Magos!

Una vez dicho este preámbulo y después del apurón que me llevé cuando, tras cuidadosa investigación, logré saber quiénes habían sido las ilustres personalidades que me han precedido en el pregón y leí con atención algunos de sus textos, me entró el pánico y, cómo no, siendo consciente de que eran personalidades con muchos más méritos que yo y cito como ejemplo, a los Sres. Arzobispos D. Carlos Osoro y D. Jesús Sanz Montes, a profesores como D. Emilio Alarcos, D. Carlos Conde, D. José María Martínez Cachero, Carmen Ruiz Tilve, escritores como Fernando Vizcaíno Casas o María Teresa Álvarez, periodistas como Isabel San Sebastián y Paloma Gómez Borrero, etc., y aunque debería citarlos a todos, por favor les ruego consulten el Boletín de la Asociación. Quiero señalar que el año pasado correspondió a mi colega el Dr. Luis Fernández-Vega, ayer nombrado “Ovetense del Año 2015” por lo que le felicito efusivamente, pero lo que no sé es si dos médicos seguidos será lo más adecuado.

Pues bien, lo que hoy van a escuchar es algo mucho más terrenal, que espero tengan la amabilidad de aceptarlo como lo que es, un pregón atípico, y, desde ya, les ruego sean benevolentes con mis palabras asegurándoles que están dictadas más que teniendo en cuenta aspectos culturales, artísticos o religiosos, por el impacto indudablemente positivo que la Navidad y el belén, que para mí son equivalentes, han hecho en mí y los recuerdos y sentimientos que a lo largo del tiempo los belenes que tuve la satisfacción de disfrutar en mi casa y visitar con mis padres, mi familia, hijas y ahora espero con mis niet@s, y que espero trasmitirles.

Volviendo a la responsabilidad de “quedar bien” y dejar claros mis sentimientos de Paz y Amor en el pregón de una asociación que ya ha celebrado 25 años de existencia, que ha organizado este año el Congreso Nacional de Belenistas 2015 con gran éxito, que son expertos en todo lo concerniente a la Navidad, me manifiesto totalmente identificado con la frase referida por D. Juan Antonio Martínez Camino en el pregón del año 2010, “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres, y mujeres, que ama el Señor” (Lc 2,14) refiriéndose a la Paz, y también con el Amor. ¿Cómo si no se explica que, durante la Primera Guerra Mundial, y solamente durante 24-48 horas, se parase el fuego de las armas el día de Navidad? Lamentable que 100 años más tarde sigamos con conflictos bélicos de todo orden y el espíritu vigente desde hace 2015 años que comenzó en el pueblecito de Belén, con una familia, y este dato se me antoja muy importante, Padre, Madre e Hijo quien, con su nacimiento, vida y muerte, 33 años después, ha venido para salvar al mundo. Y no lo hizo en un palacio u otro lugar lujoso, y no se hizo rico, y no hizo “violencia de ningún género”, fue austero, expulsó a los supuestamente corruptos mercaderes del templo, no hizo guerras; al contrario, ofreció la otra mejilla, no fue intolerante, hizo el bien a su alrededor sin pedir ningún tipo de recompensa y murió por toda la humanidad. ¿Puede esta historia sentirse cuando se está delante de un Nacimiento, cualquiera que sea su tamaño y ornamentación? Natividad y Añadidos. Sí, y seguro que se disfruta mucho más si se ha ayudado a diseñarlo y construirlo. Oviedo, sus ciudadanos, creyentes o no, les deben de estar muy agradecidos a su labor.

Estamos a siete días del 25 de diciembre que fue fijado en el calendario cristiano como la fecha del nacimiento de Jesús y el primer calendario litúrgico con la celebración de Navidad fue en el año 320. Se escogió ese día por ser la fiesta romana del solsticio de invierno (Dies natalis solis invicti), cuando los días se alargan y, por ello, los padres de la Iglesia llamaban a Jesús “Sol de Justicia” y la liturgia ortodoxa lo representa como “Luz del Mundo”, esa luz a la que se refería el año pasado el oftalmólogo Luis Fernández-Vega.

El belén de Navidad, también conocido como pesebre, es una de las tradiciones navideñas más arraigadas en España y, en gran parte gracias a la Asociación Belenista, en Oviedo. En la Nochebuena de 1223 en Asís, San Francisco montó el primero en una cueva cercana a la ermita de Greccio. Tiene, por tanto, origen italiano y no en vano San Francisco es considerado desde 1986 el “Patrón Universal del Belén”. A su popularización contribuyó el que en 1465 se fundase en París la primera empresa fabricante de figuras del belén, y en España el primer taller belenista está fechado en 1471 en Alcorcón. Casi 500 años después se conserva la tradición y actualmente en nuestros talleres ovetenses se hacen magníficas representaciones, teniendo presencia anual en la Plaza de la Catedral y estos días, polémica incluida, en la Plaza del Pescado. ¡No dejéis de visitarla, es espectacular!

¿Cuál es el origen de los belenes? Desde la descripción sencilla que el Evangelio hace, explícita pero muy sobria del nacimiento de Jesús, “Mientras ellos estaban allí, se le cumplieron (a María) los días del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento“, se pasó a añadir paisajes, imágenes costumbristas, figuras de los tres Reyes Magos (por cierto, esto último desde que en el siglo V un decreto papal, citado en una homilía de San León Magno, fijó ese número, ya que anteriormente variaba entre 2 y 12); pues bien, evolucionó a los artísticamente muy desarrollados belenes napolitanos, españoles y latinoamericanos como los conocemos en la actualidad. Tengo para mí que una Natividad hecha en una corteza de árbol en Kenia de acuerdo con sus tradiciones es, dentro de su extrema sencillez, tan conmovedora como el Nacimiento de Monzón en Huesca con más de 10.000 figuras, los napolitanos del Palacio Real de Madrid, los Salzillos de Murcia, etc.

¿Cómo eran los primeros Nacimientos o belenes que recuerdo? En casa, traíamos las figuras desde el desván, figuras de barro pintado, río de papel de plata, musgo de El Fontán, serrín, castillo de Herodes, Reyes Magos que “andaban” un poco cada día, las primeras luces eléctricas y que estaban hasta el día de Reyes en que, sin verlo nosotros, desaparecían hasta el próximo año.

Fuera de casa el de mi primer Colegio de la Medalla Milagrosa, en las Hermanitas de los Pobres en la calle Pérez de la Sala y más lejos y maravilloso a nuestros ojos el que visitábamos en Lastres con mis padres, primos y tíos que era enorme, se movía, tenía agua en el río que movía una noria, las figuras eran bellísimas, ¡se hacía de noche y amanecía! Data de 1940, se debe a la labor de la familia Victorero Lucio y está instalado en la iglesia de Santa María de Sádaba. Consta de unas 400 figuras y 80 palacios y casas y se mantiene gracias al esfuerzo de la asociación “Austera”. Gracias por lograr que otros niños actuales puedan contar dentro de 60 años que lo han visto y disfrutado como yo. Alguna vez visitamos, ya un poco mayores, el del Asilo de Pala de Siero, el instalado en el Sanatorio Marítimo de Gijón y, cómo no, el de Covadonga.

Belenes entrañables e inolvidables eran los que siempre, las enfermeras y auxiliares se encargaban año tras año, de ponerlo con sus luces en el Servicio de Neumología del HUCA y en el Instituto Nacional de Silicosis, muy emocionante con carbón, castillete de entrada al pozo, etc… Asimismo, en Pediatría, sobre todo en Oncología Pediátrica, con la visita al belén de los Reyes Magos, siempre ha sido emocionante.

Estos últimos años fue obligada la visita al de la Asociación en la Plaza de la Catedral, con sus figuras de tamaño natural y los dioramas que ahora he disfrutado en su asentamiento de la Plaza del Pescado, como me he referido anteriormente. El último que he descubierto, y por cierto muy bien hecho, es el belén de la Comandancia de la Guardia Civil de Oviedo.

A día de hoy en mi casa y gracias a la labor de Susie, mi esposa, tenemos tres: pequeño tradicional, mejicano criollo y africano muy simple. Todos ellos entrañables y el ejemplo que les traigo, adquirido en Kenia, que por su sencillez es mi favorito.

Relacionando Navidad y música tuve ocasión hace un mes de comentar con el barítono asturiano David Menéndez este tema y, sin pretender ser exhaustivos, me citó un grupo de Oratorios que parcial o totalmente se refieren a la Navidad, como el “Oratorio de Navidad” BWV248, de Johann Sebastian Bach; el “Oratorio de Noël, Op. 12 de Camille Saint-Saëns o “La infancia de Cristo” de Louis-Hector Berlioz. Punto y aparte es “El Mesías” de Georg Friedrich Haendel, cita anual en Oviedo por estas fechas y que tuve la satisfacción de disfrutar ayer en este mismo Auditorio o “Une Cantate de Noël” de Arthur Honegger. En cuanto a ópera, y por su proximidad temporal, ya que se pondrá el próximo mes en el Teatro Campoamor, recordar que el primer y segundo acto de “La bohème” de Giacomo Puccini transcurre el día de Navidad, y el tercer acto de “Werther” (de Jules Massenet, basada en la novela de Goethe) en la Nochebuena. Más actual, la ópera de Gian Carlo Menotti “Amahl and the Night Visitors” es exponente de que el tema navideño tiene actualidad en la ópera.

Finalmente, ¿qué significa para mí el belén y la Navidad?: familia reunida, hogar, ternura, tradición y religiosidad. También solidaridad, respeto, pensar en los que no tienen, por razones muy diversas, la oportunidad de disfrutarlos y tener muy presentes a los ausentes.

Agradezco muy sinceramente la oportunidad que me habéis dado, al tener que preparar este modestísimo pregón. Sinceramente he aprendido mucho y os admiro. Yo, aunque no participo en las labores de la Asociación y encuentro la disculpa de la falta de tiempo, conocéis que tenéis mi apoyo, humilde como asociado y grande en sentimiento. No me gusta comprometerme a trabajar con vosotros y no poder cumplirlo. De todas formas, si en algún momento creéis que puedo ayudar en algo, no dudéis de solicitármelo.

Finalizo con el sincero deseo de que reinen la Alegría, Amor, Luz, Solidaridad y Paz en todo el mundo a través del espíritu de la Navidad.

¡Feliz Navidad 2015!

Muchas gracias.”

Jaime Martínez González-Río – Oviedo, 19 de diciembre de 2015

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Publicaciones 2015 – Asociación Belenista de Oviedo – Navidad con Belén nº 22

01 Dic 15
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La Asociación Belenista de Oviedo presenta el número 22 de su revista “Navidad con Belén”, correspondiente a 2015, que consta de 32 páginas y tiene el siguiente índice de contenidos y portada:

  • Cuadro de Honor de la Asociación Belenista de Oviedo
  • Currículum de Juan Estévez Monteavaro, autor de la imagen que ilustra la portada
  • Saluda del Alcalde de Oviedo, D. Wenceslao López Martínez
  • Saluda de la Presidenta de la Asociación Belenista de Oviedo, Dª. Eulalia Nacimiento Menéndez
  • Una mirada a la Navidad 2014:
    • Los Belenes de la Asociación
      • Conjunto belenista de la Plaza de la Catedral
    • Semana Belenista 2014
  • LIII Congreso Nacional Belenista – Oviedo 2015
    • Viernes, 9 de octubre
    • Sábado, 10 de octubre
      • Belenes y exposiciones
    • Domingo, 11 de octubre
    • Lunes, 12 de octubre
  • Pregón de Navidad 2014: Un canto a la esperanza, por D. Luis Fernández-Vega
  • La Navidad 2015
  • Los Belenes de la Asociación
  • Semana Belenista de Oviedo 2015
  • Una experiencia en primera persona: LIII Congreso Nacional Belenista 2015 – Oviedo, por Pilar Fernández Cabal
  • Convocatoria de actividades:
    • Concursos de Belenes
    • Festival de Villancicos
  • Programa de Navidad 2015
Portada de la revista Navidad con Belén Nº 22 - 2015, de la Asociación Belenista de Oviedo

Navidad con Belén
Nº 22 – 2015
Portada de Juan Estévez Monteavaro

Imagen para listados de Trofeos Federación Española de Belenistas

Dª. María Eulalia Nacimiento Menéndez y D. Aurelio Medio Fernández – Trofeo FEB 2015 – Asociación Belenista de Oviedo

12 Oct 15
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María Eulalia Nacimiento Menéndez y Aurelio Medio Fernández (Lali y Yeyo)Logo AB OviedoMaría Eulalia Nacimiento Menéndez nació en Oviedo hace 50 años. Después del bachillerato en el Colegio de las Dominicas, inició la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad de Oviedo. Realizó distintos trabajos en Navarra y Asturias.

Desde niña pasó las vacaciones en Colunga, lugar que ha tenido mucho protagonismo en su vida. Allí conoció a Yeyo, su marido; allí pusieron su primer nacimiento juntos, en el garaje de la casa de sus padres, con figuras que procedían de las dos familias; allí, en la capilla de Santa Ana instalaron durante años el belén, en el Camino de Santiago; y allí, en la iglesia de San Juan de Luz se dieron en matrimonio…

Aurelio Medio Fernández nació en Villaviciosa. Estudió en el colegio de San Francisco y siguió el bachillerato en el Instituto de la Villa. Trabajó durante unos años con su padre, en la concesión de la casa Renault. Después se incorporó a su trabajo en Oviedo, en el que sigue actualmente.

Tanto Lali como Yeyo vivieron el belén desde pequeños, era una costumbre familiar, que creció con ellos, y se iba haciendo una afición común, con vocación de hacerse mayor cada día.

Ya casados, viviendo en Oviedo, asistieron juntos a un acto de la Semana Belenista. Se acercaron al entonces presidente, D. Carlos Cabal, y le dijeron que querían pertenecer a la Asociación Belenista de Oviedo.

Desde entonces Lali y Yeyo fueron unos miembros activos de la asociación, y más concretamente en el taller. Su primer trabajo belenista -una prueba de fuego, por lo complicado del sitio- fue el belén de “El Escorialín” (la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo), con Mónica y Pablo. Un refuerzo grande en el taller de la asociación que ya había empezado a poner el “Belén Emblemático”. Desde el principio era grande el interés por conocer a fondo el belenismo y perfeccionar las técnicas que iban surgiendo en este mundo de los belenes.

En el año 2004, Lali y Yeyo entraron a formar parte de la Junta Directiva de la asociación. Un refuerzo, savia nueva en los trabajos belenistas. Ya el año 2005 asistieron al Congreso Nacional Belenista, en Zamora, donde conocieron muestras de buenos belenes y tomaron contacto con belenistas de toda España: se les abrió un amplio panorama que ha crecido de día en día.

Los últimos diez años han sido de gran crecimiento en la asociación, en los que tanto Lali como Yeyo se han implicado en el trabajo del equipo y han prestado una buena ayuda. Lali diseña bocetos de los trabajos a realizar; con gran sensibilidad, intuición y sentido práctico, resuelve los pequeños o grandes problemas que la realización de los belenes lleva consigo, y está hasta en los últimos detalles de la decoración. Yeyo organiza, coordina la realización de las obras, lleva los trabajos hasta el final. Junto a los compañeros del taller, está atento a los nuevos materiales, métodos, modos. Conoce perfectamente el patrimonio de la asociación: dónde está cada figura, cuál es su sitio, qué hay y qué se necesita…

Cada año, con su hija Ana -que ya tiene el “gusanillo” del belén- “Lali” y “Yeyo” han asistido, con otros miembros de la asociación, a los congresos nacionales, que siempre dan nuevas perspectivas y aire fresco a la actividad belenista.

A la vuelta de uno de estos congresos, el de San Fernando 2010, Lali y Yeyo traían la propuesta de pedir a la Federación Española de Belenistas el primer congreso que no estuviese asignado todavía. La propuesta fue apoyada por unanimidad en la Junta Directiva. Enseguida se preparó la documentación necesaria. Lali y Yeyo hicieron llegar a la Federación nuestra candidatura, con un amplio dossier en el que no faltaban cartas de apoyo de un buen número de empresas e instituciones de Oviedo. Y en junio de 2011, la Asamblea Ordinaria de la Federación Española, estudiadas las tres candidaturas que se presentaron, acordó asignar a la Asociación Belenista de Oviedo la organización del LIII Congreso Nacional Belenista, que se celebra en nuestra ciudad este año 2015.

Son estos los méritos que han llevado a la Asociación Belenista de Oviedo a solicitar de la Federación Española de Belenistas, les sea concedido el Trofeo Federación conjuntamente a María Eulalia Nacimiento Menéndez y a Aurelio Medio Fernández.

Oviedo, junio de 2015

Diploma Trofeo FEB 2015 María Eulalia Nacimiento Menéndez y Aurelio Medio Fernández (Lali y Yeyo)

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Texto del Pregón de Navidad 2014 – Asociación Belenista de Oviedo – D. Luis Fernández-Vega

19 Dic 14
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En la tarde-noche de hoy, viernes 19 de diciembre de 2014, ante el numeroso público congregado en la Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, en un acto amenizado por la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, D. Luis Fernández-Vega, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Oviedo, ha pronunciado el siguiente Pregón de Navidad.


Luis Fernandez-Vega, pregonero de la Navidad 2014 en Oviedo (19/12/2014)

Luis Fernandez-Vega, pregonero de la Navidad 2014 en Oviedo (19/12/2014)

Un canto a la esperanza

“Inicio mis palabras confesando que pronunciar ante vosotros este pregón me produce cierto desasosiego porque aunque he de hablar de algo sobre lo que albergo los mejores sentimientos y comparto con la muy amplia mayoría de la sociedad, lo llevo a cabo ante vosotros, la Asociación Belenista de Oviedo, que atesora infinito más conocimiento que yo sobre este tema.

Y la Navidad suscita -hasta en los menos fervorosos- sentimientos tan benéficos y fraternales, que contribuir a pregonarla y anunciarla en un acto como este supone un gran honor, por lo que estaré siempre en deuda, y por el que estoy muy agradecido a esta Asociación.

He querido abrir este Pregón navideño con la frase que Cervantes pone en los labios de don Quijote para recobrar el ánimo tras la malaventura de los sangüeses que -molidos a palos- los dejaron a merced de la noche y sus misterios: “Siempre deja la ventura una puerta abierta a las desdichas para dar remedio a ellas” (Miguel de Cervantes, Don Quijote, 1ª parte, cap. XV).

Es una frase de promesa con la que el caballero andante muestra el contento de que, al menos, su escudero Sancho hubiera salido indemne y, así, poder alejarse de allí antes de irse del todo la luz del día.

Hoy la traigo a colación como por alusiones, por afinidades, porque parece que nos acechan malos vientos, porque las noches son más largas y espesas y porque a todos, el sentido común parece decirnos que mejor es algo que nada o poco. La frase la interpreto -por su protagonismo en la escena de los sangüeses- como un canto a la esperanza, cuando casi todo parece negado. “Siempre deja la ventura una puerta abierta a las desdichas para dar remedio a ellas“.

La Navidad rememora un hecho que parece nimio y vulgar por la rutinaria frecuencia con que se produce, pero no es eso, porque, en realidad, parte en dos toda la Historia humana. Hay un antes y un después del suceso de Belén con el nacimiento de aquel Niño. Parece inverosímil que un suceso así pudiera producir tal cambio, un corte tan revolucionario como no lo ha habido, ni lo habrá jamás. La encarnación de Dios, revestida de las formas más humildes y asequibles a los hombres de carne y hueso que somos todos.

Puesto a evocar hoy aquel suceso, no me resisto -por el realismo excepcional con que lo plasma- a transcribir en este Pregón algunas de las palabras con las que Giovanni Papini califica y describe las circunstancias del mismo, esas que lo hacen tan especial: “Jesús nacen un establo“.

Un establo -un auténtico establo- es una casa de las bestias que trabajan para el hombre. El establo no es otra cosa que cuatro paredes toscas, un empedrado mugriento y un techo de vigas y de lajas. El verdadero establo es lóbrego, sucio, maloliente… y no nació Jesús por casualidad en un establo…

El relato de Papini es crudo, cortante, pero vale para una ocasión como esta; otra Navidad -la de este año- que nos coge a todos bastante desencantados y confusos, preocupados diría, aunque siempre con ganas de ver luces prometedoras de verdad y de bien en medio de la noche; ilusionados también al ver que nos sale al paso ese verde amigo del alma que es la esperanza. La esperanza que no es una agitada ilusión que a veces embelesa, sino que es promesa, pero soportada por una elevada seguridad de verse cumplida. Y un canto a la esperanza, por Navidad, eso quisiera que fuera mi Pregón.

Me parece significativo que, en esta posmodernidad histórica que vivimos -de la cultura de los sucedáneos y del “usar y tirar”, de las afirmaciones teóricas y prácticas de “la muerte de Dios”, del vacío y de la nada, del declinar de los valores que cimentaron la sociedad-, me parece significativo, repito, que con alguna frecuencia, en los mismos que predican el vacío o la nada incluso, se observen cosas sorprendentes y paradójicas, que parecen casar mal con sus ideas.

Sorprendente y paradójico es, por ejemplo, el caso del existencialista Jean Paul Sartre, pues en una Navidad, la de 1940, estando privado de libertad en el campo de prisioneros de Tréveris (en la Alemania nazi), le saliera de dentro escribir para esas fechas una pequeña obra de teatro que tiene su centro y argumento en el nacimiento de aquel Niño en Belén. Barioná se llama la obra y Barioná es el nombre del protagonista, el jefecillo de un pueblo de las afueras de Belén cuando se dieron aquellos hechos. Barioná es renuente al principio, cuando los vecinos deciden acudir a Belén, pero más tarde se decide él mismo a seguir a su pueblo interesado en el suceso. Acude con ellos a Belén y termina -así se cierra la obra- por abrir los ojos y convertirse -él también- al optimismo y la esperanza.

Aquellos folios de Sartre -nacidos en aquel clima de la incertidumbre y soledad de la prisión y con la muerte en los talones, gestados en su alma y queridos para representar la Navidad en el campo de prisioneros, escritos a escondidas y con miedo, también a contrapelo de sus ideas y creencias filosóficas, muestran que la Navidad no tiene fronteras; que es fiesta de todos; porque dice algo a todos, y cada uno puede ver en ella lo mejor y lo peor de sí mismo.

La obra lleva de la mano al lector a pensar lo que, sin duda, pensaría Sartre al escribirla: que la Navidad vale para las golosinas y las felicitaciones, pero sobre todo vale para los tiempos de crisis, como la suya entonces o, salvando mucho las distancias, la nuestra hoy. Vale, por supuesto, para los católicos y los creyentes, y para todo el mundo vale aunque sea ateo o existencialista como lo era Sartre, y, sin embargo, la recordó como ayuda para sobrevivir.

Creo yo que es en los momentos de apuro y desdicha cuando los hombres deciden sacar lo mejor de sí mismos y ponen incluso las razones, que tanto son y cuentan en el hombre, al servicio de las urgencias del corazón y del alma, empeñados en buscar salidas…

Y ello viene a lo que antes indicaba, que estas conmemoraciones de la Navidad -en pleno invierno y cada año- son una especie de tregua en que hasta los más reacios a serlo de verdad se sienten hombres y mujeres, y las gentes de bien se felicitan para desearse la paz, ideal por la que se brindó en el primer pesebre de la historia.

Por eso, -para estos tiempos del desencanto posmoderno y cuando algunas señales negativas pudieran asomar sobre nosotros- quiero reiterar que mi pregón es, sobre todo lo demás, un canto a la esperanza, por Navidad.

La esperanza, amigos, como dijo un noble inglés, es “una buena compañera de viaje“. Tan buena ella, como triste y negra debe ser la suerte que pintó Dante en su Divina Comedia, al rotular la puerta del Infierno con esa estremecedora y conocida frase que es la negación absoluta del futuro mejor: “¡Los que aquí entráis dejad toda esperanza!“.

Estamos regular y el horizonte no parece del mejor color posible. Sin embargo, porque el infierno que presenta Dante no ha llegado, hay que afirmar con serenidad y rotundamente que no todo está perdido; que se puede volver de los malos pasos que se han podido dar; y que hoy puede ser todavía la hora de luchar por lo nuestro, de la mano de la esperanza que, al simbolizarse verde, es promesa de primavera y vida.

Los oftalmólogos podemos llamarnos, más que nadie, enamorados de la luz, amigos de la luz y luchadores por la luz. Es nuestra misión y oficio poner luz en los ojos cansados o enfermos. Hay veces que no podemos, pero nuestra voluntad es la misma: apostar siempre por la luz y hacer todo lo posible por conseguirla.

Mi pregón -ante la inminente Navidad- quiere ser eso mismo: una apuesta seria y firme por la luz y un apunte para mirar las sombras, pero solo para dejarlas atrás.

Hay esperanza y nosotros lo pregonamos…

Yo creo -hoy tal vez más que nunca- en los hombres y mujeres y en sus posibilidades de futuro a pesar de todo…

Yo creo en la verdad y me parece imposible que haya gentes que la malversen o la confundan haciendo de lo blanco negro…

Yo creo firmemente que la esperanza está hecha de algo más que de sueños e ilusiones o de complacencias vanas. Creo que la esperanza es “la primera semilla del alma racional y la fuente de la vida” como dijo hace siglos Filón de Alejandría, y lo creo mucho más que lo que de ella dijera Chamfort en una de sus máximas: “un charlatán de feria que nos engaña sin cesar“.

Yo creo mucho y seriamente en la Navidad. Y, porque creo en ella, creo también que las luces de la Navidad son benéficas, que no son puramente cosas de niños aunque los niños disfruten como nadie de estas fechas. Creo que componen e interpretan esas luces un canto a la esperanza.

Y creo que a pocos la Navidad no dice algo que en otros tiempos del año no se nos dice, o no se nos dice del mismo modo.

Creo, por eso, que es un tiempo oportuno para ver, a su luz, lo que nos pasa y buscarle el remedio como preconiza la frase de Cervantes.

Y tan especial ha de ser para tiempos duros y agónicos que hasta un descreído y negativista como Sartre, al recordar la Navidad desde su campo nazi de concentración, se dijo que merecía la pena pensar en ella y desdecirse, al menos un rato y aunque fuera por recurso vital, de sus negaciones y desesperanzas nihilistas. Lo que le salió en aquel momento fue recordar la Navidad y no sus ideas y lucubraciones de filosofía.

Los tiempos nuestros de hoy no son el infierno como antes decía recordando a Dante, aunque tampoco sean un camino de rosas o el dulce regalo de los sabrosos mazapanes que también nos trae la Navidad.

Esto es la tierra, hecha para sudarla, fertilizarla y ganarla.

Y en la tierra, para todo tiempo y más para los borrascosos o simplemente nublados días, tienen los hombres, y más los cristianos, la matriz de un mensaje alentador, porque -como recuerda otra vez Papini- este mensaje tiene el aval de su realismo y va vestido de esperanza.

Estoy convencido deque la Navidad sirve para todos, hasta para los que no la quieren tal como es. Y esta idea de la Navidad benéfica y alegre la brindo desde ahora, para unos días felices, abiertos más que nunca a esa esperanza que se necesita para sobrevivir. Porque es cuando esperanzarse se hace más apremiante y representa el primer paso hacia la regeneración individual y social que necesitamos.

Palacio Valdés, nuestro gran literato, abre su Testamento literario recordando la voz de uno mismo frente a las desdichas: “El más alto interés de la vida es saber para qué hemos sido llamados, y el porqué de nuestra existencia. Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto de su caballo“.

Parecen dichas por el novelista para este tiempo y para esta Navidad. ¿No puede decirse con verdad que la Navidad pasa cada año ante los hombres como una “ola benéfica” recordando que, muchas veces, la buena voluntad hace más que las razones frías de nuestro entendimiento?

Termino: he querido que mi pregón fuera un canto realista, sonoro y positivo a la esperanza. Pienso que lo piden las fechas y lo reclaman los tiempos…

Y como los tiempos son de desencanto y confusión, me pregunto también, al cerrarlo, si nos quedan razones para la esperanza… Si aún podemos esperar…

Con la Navidad a la vista, he de contestar que sí, con tal que la buena voluntad de los hombres se imponga incluso a las buenas razones.

El mismo mensaje de Belén es mi mensaje:

Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad“.

Y lo de Cervantes que no sobra: “Siempre deja la ventura una puerta abierta a las desdichas para dar remedio a ellas“.

Gracias a todos.”

Luis Fernández-Vega – Oviedo, 19 de diciembre de 2014

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Publicaciones 2014 – Asociación Belenista de Oviedo – Navidad con Belén nº 21

01 Dic 14
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La Asociación Belenista de Oviedo presenta el número 21 de su revista “Navidad con Belén”, correspondiente a 2014, que consta de 24 páginas y tiene el siguiente índice de contenidos y portada:

  • Cuadro de Honor de la Asociación Belenista de Oviedo
  • Saluda del Alcalde de Oviedo, D. Agustín Iglesias Caunedo
  • Saluda de la Presidenta de la Asociación Belenista de Oviedo, Dª. Eulalia Nacimiento Menéndez
  • Canción de cuna ante el portal del Belén, por Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo
  • La Navidad 2014:
    • Los Belenes de la Navidad 2014
    • La Semana Belenista de Oviedo 2014
    • Otras actividades
  • D. Luis Fernández Vega, Pregonero de la Navidad 2014
  • Concierto de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo
  • De Navidad a Navidad: pinceladas de las actividades 2013
  • Semana Belenista 2013
  • Festival de Villancicos 2013
  • Entrega de premios de los Concursos de Belenes de 2013
  • Pregón de Navidad 2013, por Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo
  • Noticias:
    • II Encuentro belenista asturleonés
    • Jornada Belenista en Bilbao
    • La Asociación Belenista de Gijón premia a la Presidenta y Vicepresidente de la Asociación Belenista de Oviedo
  • LII Congreso Nacional Belenista – Bilbao 2014, por Eulalia Nacimiento Menéndez, Presidenta de la Asociación Belenista de Oviedo
  • X Encuentro de belenistas asturianos, por José Manuel Valle Cuartas
  • Colaboraciones:
    • Memento, por Carmen Ruiz-Tilve, Cronista Oficial de Oviedo
    • ¡No te pierdas la Navidad!, por Esther Vitos Sánchez
    • Belenismo. Una tradición, por Carlos Ortiz
    • Oveja se escribe con “O” y “V” de Oviedo, por Isabel Fernández Pantiga
  • Avance de Programa del LIII Congreso Nacional Belenista – Oviedo 2015 – Del 9 al 12 de octubre
  • Programa de Navidad 2014
Portada de la revista Navidad con Belén Nº 21 - 2014, de la Asociación Belenista de Oviedo

Navidad con Belén
Nº 21 – 2014
Portada de Adiego

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D. Carlos Ortiz Velasco – Trofeo FEB 2014 – Asociación Belenista de Oviedo

12 Oct 14
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Carlos Ortiz VelascoLogo AB OviedoLa Asociación Belenista de Oviedo solicita el Trofeo Federación para Carlos Ortiz Velasco, vocal de la Junta Directiva, por su afecto a todo lo relacionado con el belén y su trayectoria en los años vinculados a nuestra asociación.

Su inclinación por el belenismo es antigua. Cuando entró en contacto con la Asociación Belenista de Oviedo (en los primeros años de su andadura) ya realizaba el belén de su parroquia, comenzó a participar en el Concurso de Belenes y a implicarse en las actividades de nuestra asociación. Desde 1996 forma parte de la Junta Directiva, en la que aporta iniciativas y se encarga de la organización de eventos, como la puesta en escena del Festival de Villancicos que tiene lugar cada año, la entrega de premios de los Concursos de Belenes, etc.

Su afición a todo lo relativo al belén le ha llevado a recoger y coleccionar noticias antiguas sobre concursos de belenes en el siglo pasado, se interesa por la historia del belén en Europa e Hispanoamérica y ha escrito artículos en nuestra revista sobre el tema.

Los últimos años, en que dispone de más tiempo, trabaja intensamente en el taller de la asociación, con especial habilidad para la construcción y rehabilitación de los edificios que se colocarán en los belenes que la Asociación Belenista de Oviedo instala en distintos puntos de la ciudad.

Por afecto al belén, manifestado en obras, y la dedicación e interés con los que ha colaborado durante años a las actividades que se apuntan más arriba, consideramos que merece esta distinción por parte de la Federación Española de Belenistas.

Diploma Trofeo FEB 2014 Carlos Ortiz Velasco