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Texto del Pregón de Navidad 2013 – Asociación Belenista de Oviedo – Fr. Jesús Sanz Montes OFM

13 Dic 13
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En la tarde-noche de hoy, viernes 13 de diciembre de 2013, ante el numeroso público congregado en la Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, en un acto amenizado por la Coral Polifónica de Llanera, Fr. Jesús Sanz Montes OFM, Arzobispo de Oviedo, ha pronunciado el siguiente Pregón de Navidad.


Fr. Jesús Sanz Montes OFM, pregonero de la Navidad 2013 en Oviedo (13/12/2013)

Fr. Jesús Sanz Montes OFM, pregonero de la Navidad 2013 en Oviedo (13/12/2013)

“Siempre me sitúo con respeto ante eso de pregonar. Por supuesto que agradezco sinceramente la amable invitación de ser el pregonero de la Navidad de este año 2013, pero no es sencillo venir como alguacil de una Buena Noticia con la que está cayendo. Porque no se trata de un clásico “pasen y vean, compren de ganga que está en oferta”… y así colocarles lo que no necesitan y que luego Vds. me pagarán en incómodos plazos durante toda la vida. Ni tampoco se trata de contar cuatro cosejas para llenar de consejas el tiempo que les sustraigo. Menos todavía venir a alarmarles con titulares malagüeros de los que lamentablemente estamos tan sobrados y demasiadas veces nos arrugan la esperanza. Que ya lo he dicho alguna vez, me refiero a lo que al respecto dice el Espasa: pregonero es el “que publica o divulga una cosa que se ignoraba”, es decir, “el que en alta voz da los pregones, publica y hace notorio lo que se quiere hacer saber a todos”. Y es aquí en donde entra la cautela: depende lo que nos quiera contar el pregonero, así hará festivo o nefasto nuestro escuchar. Por eso, digamos antes de nada qué tipo de pregonero es el que aquí nos proponemos ejercer en esta noche.

No vengo para pregonar una verdad que pudiera tener tan solo mi medida, ni una belleza que solo contase con la firma de mi torpe ingenio, ni una bondad que sin más coincidiese con mi escasa virtud. La grandeza del pregón que quiero comunicar consiste en que, aunque lo canten mis labios, no me tiene a mí como autor, sino que me obliga a ser también oyente de una historia pregonada que coincide con la historia del mismo Dios. Ser pregonero de una Verdad, de una Belleza y una Bondad, que también se me dan a mí como gracia y como don, constituyéndome simplemente en su humilde vocero, es decir, en su portavoz.

Y como se dice en mi Madrid natal, que a las ocho de la tarde o das tú una conferencia o en caso contrario te la dan, no quisiera que este breve rato que pasaremos juntos sea reducido al toma y daca de un hablar por hablar. Ojalá que lo pregonado encuentre hueco, y que sirva, y que encienda la luz de la que trata la historia que casi como una canción de cuna o un cuento, les quisiera aquí y a esta hora contar con motivo del pregón de Navidad de este año 2013 aquí en nuestra Muy noble y muy leal – Benemérita – Invicta – Heroica – Buena… querida ciudad de Oviedo.

Vamos, pues, al pregón, que para eso nos han traído.

No era Oviedo, pero llegando estas fechas aquella ciudad tiritaba de frío. Las gentes iban y venían de aquí para allá. Cada uno embozado en su abrigo y bufanda al uso gustaban de la prisa como gastaban el desenfado, porque en el ambiente se olfateaba ya un aire de fiesta, como una magia esperada cada año. Sí, un ambiente festivo que pusiera guirlandas y bolas de color, luces y estrellas en medio de un no sé qué cuestarriba e inhóspito que te imponía su negrura con tantos momentos grises que terminaban siendo grises oscuros. Pero todo parecía conspirar como pidiendo tregua, como si fueran con banderas blancas que anunciasen una paz momentánea entre tanta desazón guerrera.

La lista siempre era ingrata, pero motivos para el hastío algunos decían que habían: los años que no tienen vueltas y nos hacen a todos un año más viejos; la enfermedad que te postra con las goteras de un achaque pasajero o de una dolencia fatal que te acorrala en el miedo; el paro de quien ha perdido su trabajo en la peor edad y el paro de quien en la flor de la vida no lo ha estrenado todavía; la soledad que te sobrecoge al sentirte incomprendido, arrinconado, rodeado de olvido ingrato; la decepción que tiene siglas cuando te defraudan los que creíste que de tantos modos te podían salvar, defender y representar; la falta de salida a los callejones tapiados por la insolidaridad en donde no brota nada verde porque allí nada pinta. Uf, uf, uf, cuánta losa que sin descanso te quita el aire que respiras y da la impresión de que te ahogas abrumado por la imposibilidad de los ensueños y la terquedad de tantas pesadillas. Sí, se entiende algo de aquella prisa de cuantos iban y venían asomados a las luces y coloreados por el tinte de una fiesta convenida. Pero entonces…, entonces me sucedió algo inaudito e inesperado.

Resulta que volví a pasar junto al escaparate de todos los días. Siempre me detenía a mirar curiosón, porque alguien allí ponía una nota de novedad de tiempo en tiempo, rompiendo así la monotonía de aquella plaza vivaracha que acababa siendo siempre igual. En aquella vitrina se iban asomando cosas y cosas, haciéndonos su guiño para reclamar nuestra atención con el paso de los meses. Pero hete aquí lo que de pronto reclamó toda mi atención. No tanto lo que en aquellas fechas se exhibía, sino alguien que miraba con una mirada especial, tanto, tanto, que hacía ridícula mi furtiva curiosidad.

Aquel día me fijé en una niña pequeña que apenas levantaba unos seis años de edad. Tenía sus ojitos todo fijos en lo que había tras el vidrio. Y su diminuta nariz, se había hecho todavía más plana y chatilla al pegarla contra el frío cristal. No sé qué me llamó más la atención, si lo que había en aquel escaparate o la parábola de asombro lleno de un inocente estupor que aquella pequeña me mostraba. Pensaba que verdaderamente necesitamos recuperar la capacidad de asombro, y volver a revestirnos de esa admiración que libera para bien el niño que todos llevamos dentro. Pero habría que remover la inercia de repetir sin más las cosas, deberíamos simielgar -como decimos por aquí en Asturias- la rutina para evitar que la fatiga de la cansina repetición termine por aburrir hasta nuestra esperanza. Porque corremos siempre el riesgo de caer en la vorágine cíclica de estar sin más dando vueltas a las cosas en la noria del hastío, llegando siempre tarde donde nunca pasa
nada, como decía el poeta.

Aquella tarde, el escaparate mejor tenía forma de mirada de niña y aquellos sus ojos fueron los que me movieron y conmovieron como nunca antes me había sucedido. Me detuve y le dije a la chiquilla:

– “¿Te gusta? ¿Qué es lo que te gusta de todo cuanto ves?”.

Tras unos instantes de silencio que a mí se me hicieron interminables, su primera respuesta fue una infantil indiferencia: o sea, que no me hizo ni caso, que no despegó siquiera un milímetro su nariz de aquella pared transparente, y percibía que me hubiera querido decir si es que hubiera roto a hablar:

– “Oiga, señor, ¿me quiere dejar mirar en paz?”

Pero ni siquiera eso tan solo me dijo. Yo comprendía que, si no era una respuesta justa, sí al menos estaba ajustada a mi adulta impertinencia, algo así como si yo fuera -y creo que efectivamente lo fui- un inoportuno intruso que se empeñaba en distraer lo que tan ensimismada había robado del todo la atención de la pequeña, acaso tratando de descifrar la maravilla que se escondía tras el cristal aquel.

– “¡Pero, bueno!” -repuso una mujer joven que luego supe que era su mamá, acompañada por un niño mayor que la chiquilla, su hermano- “¿Así se contesta?”

Y como queriendo salvar la situación -evidentemente “mi” situación, no la de la niña-, terció el chaval para decirme algo como quien busca un aliado frente a la hermanita con la que intuía que tenía sus diferencias:

– “Es que mi hermana nunca había visto un nacimiento, y llevamos aquí un buen rato sin que la podamos arrancar -aseveró el crío-. Al principio hacía preguntas, pero luego le ha bastado con mirar”.

Entonces dije yo:

– “Eso es que ella ya entiende todo, que reconoce a todos los personajes, y que, sobre todo, sabe bien la historia que se cuenta en este escaparate”.

– “No señor, -finalmente intervino ella- yo no entiendo mucho, pero me he fijado en el portalito, en la mamá que tiene en sus brazos a su bebé, y que ese bebé era Dios. Me lo había contado mi abuela muchas veces, pero nunca lo había visto así en un Nacimiento de verdad”.

Sin duda que era certero lo que aquella carita pegada al cristal había logrado individuar dentro de aquel fantástico Nacimiento tan prolijo de detalles, con tanta precisión artística y ambiental de la época. Una mamá con su bebé en brazos, y que aquel bebé era nada menos que Dios.

– “¿Quieres que te cuente la historia de aquella noche?”, le dije a la niña.

Y los dos hermanos respondieron a coro un sí grande que arrancó de la madre un guiño de complicidad. Y comencé a relatarles lo que su buena abuela muchas veces les habría contado junto al fuego de la chimenea en largas tardes de invierno. Ellos me escuchaban embelesados como si quisieran comprobar cuánto sabía su anciana abuela, o qué detalles le faltaba a ella por contar.

Bueno, pues… Érase una vez que se era, que ocurrió hace cosa de dos mil años ya. Las crónicas de la época nos lo dibujan en una noche, al abrigo de una gruta que recogía los ganados en unas majadas cercanas a un pueblecito muy pequeño que se llamaba Belén en la región de Judea. Aparentemente no había cita previa, sino tan solo el cumplimiento del tiempo de Dios que desde hacía siglos venía avisando que iba a nacer aquel especialísimo bebé, que era su Hijo querido, y que nos lo enviaba como el Mesías para nuestra salvación. Era joven aquella mujer, primeriza mamá. Tenía en sus brazos a su recién nacido, al que amamantaba, al que acariciaba, al que decía ternuras mientras miraba sus ojitos de luna. ¿Qué canción le cantaba María a aquel pequeño de sus entrañas? Aquel a quien estrechaba contra su pecho, era Dios, nada menos que Dios.

¿Cómo nos podríamos imaginar la llegada de Dios a nuestra vida? Quizás como una imponente rueda de prensa en la que se comunicasen con detalle los pormenores más curiosos. O, tal vez, como una gran parada de fuerzas multinacionales donde exhibiesen con tronío y alharaca todo su poder. Para otros, acaso, tan solemne advenimiento debería llegar en medio del “glamour” de una escenografía del famoseo bien cuidada, de esas que no alumbran la oscuridad de nadie, pero que deslumbran la vanidad de tantos.

Tal vez, desde nuestra mejor buena voluntad, no se nos habría ocurrido mejor método para vender bien las verdades de Dios y acrecentar su eterno prestigio. Martín Descalzo escribió magistralmente que “los hombres, siempre aburridos y seriotes, se habían imaginado al Mesías anunciado de todos modos menos en forma de bebé… Esto tenía más aspecto de broma que de otra cosa. ¡No era serio! Y sin embargo aquel bebé, que iba a comenzar a llorar de un momento a otro, era Dios, era la plenitud de Dios. Y se había hecho enteramente hombre. El mundo que esperaba de sus labios la gran revelación recibió como primera palabra una sonrisa y el estallido de una pompa en sus labios rosados (J.L. Martín Descalzo, Vida y misterio de Jesús de Nazaret [Sígueme. Salamanca 1990]123). Por eso casi nadie se enteró. Pero no por ello Él dejó de venir. No por ello dejó de suceder aquel milagro. Era noche buena como pocas, una noche buena como ninguna. Y sucedió aquello que los sencillos esperaban porque Dios lo había prometido y en aquella hora cumplió para siempre. Dios hecho hombre, hecho historia nuestra capaz de brindar por nuestros gozos y sollozar con nuestro penar. Y para decirnos lo eterno, quiso aprender nuestra lengua a fin de balbucirnos un amor que no caduca, una paz que no claudica, una fidelidad que no traiciona. Verbum caro factum est. La Palabra se hizo carne. Dios se humanó para hacernos a nosotros verdaderamente hijos suyos y hacer posible la hermandad.

Y entonces, comenzó el desfile de aquellos improvisados adoradores con zurrones de pastor. Ellos se asomarían a la gruta con pudor, como queriendo mirar sin que les sorprendiese la mirada de aquella madre y su pequeño recién nacido, y la de un hombre fuerte y bueno que luego supieron que se llamaba José. Pero acabaron los pudores, y los empujones nerviosos con un “pasa tú primero”; y uno tras otro, aquellos pastores se fueron colando de rondón en aquel primer belén viviente de la historia. Arriba, sobre ellos, los mensajeros de antes cantaban como ángeles y seguían entonando sus tonadas de alegría y algazara, invitando festivos a dar gloria a Dios y a desear la paz a la entera humanidad.

Luego llegaron otros. Parecían sabios distraídos, magos de algún reino, que se dejaron conducir por una estrella amiga que había encendido todas sus preguntas y que les quiso conducir a la respuesta que más se correspondía con lo que les ardía en el corazón. Y aquellos sabios magos, sabios majos de verdad, fueron poniendo ante Jesús -que es como se llamaba el crío-, todo cuanto sabían y todo cuanto tenían: sus oros, sus inciensos y sus mirras.

A pocos kilómetros aparentemente todo seguía igual, sin que nada ni nadie hubiera percibido la novedad más novedosa de toda la historia jamás contada y jamás ocurrida. Pero aquello aconteció, tuvo lugar cuando un silencio todo lo envolvía y la noche estaba a la mitad de su carrera, hace ahora dos mil años, en Belén de Judá.

Los cristianos hacemos memoria de esa noche bendita, que por esa razón la llamamos nochebuena.

– “¿Y qué pasó después?”, -dijeron los dos niños llenos de curiosidad.

Luego pasó que… aquello no quedó allí, que el milagro de aquella noche bendita fue poco a poco alcanzando todas las noches que vinieron después. Y así hasta nuestros días, hasta esta noche fría. Porque aquel niño que era Dios y que estaba en los brazos de su joven mamá, no vino sólo para aquellos pastores y aquellos magos de oriente, sino para toda la humanidad.

¿Que qué ocurrió después de aquella noche y como consecuencia de ella?

Sucedió que en medio de tantos apagones de las cosas que soñamos como más hermosas, Dios encendió en su Hijo una Luz que viene a iluminar esos sueños de lo mejor, encontrándoles su camino para que no terminen en triste pesadilla.

Sucedió que en medio de nuestras contiendas de todos los desencuentros, Dios quiso levantar su tienda de encuentro en donde experimentar su acogida de paz: la acogida propia de Quien no se escandaliza de nosotros, de Quien no se harta ni se fuga de nuestra pobreza y pequeñez.

Sucedió que en medio de nuestros despistes y extravíos, Dios ha encendido también para nosotros una estrella que nos guía discreta hacia la meta que dibujó Él mismo pensando en nuestra felicidad.

Aquellos dos niños volvieron a mirar el belén de su escaparate, y pegaron nuevamente su pequeña nariz al cristal. Los ojillos se les encendían porque aquella maravillosa escenografía de un belén contaba una historia de la que también ellos formaban parte. Porque esta fue la intuición de la historia de los nacimientos y belenes que diera comienzo el bueno de San Francisco de Asís cuando quiso montar el belén aquella nochebuena de Greccio de 1223. Sí, todos formamos parte de esa historia, y antes o después, cada uno con su circunstancia y su momento estamos dentro del escaparate de la vida en donde Dios sigue naciendo como bebé para crecer con nosotros, tengamos la edad que tengamos.

Las bajas temperaturas hacían que sus pequeñas narices se pusieran coloradas, asomadas como estaban encima de su bien apretada bufanda azul. Los ojillos de aquellos chavalines se esforzaban en no perder ripio de cuanto avistaban en el vaivén de ese ambiente casi mágico cada vez que llegaban los días previos de Navidad. Era una puesta de largo anual, que se esperaba viendo las hojas del calendario caer, como caen de los árboles frondosos las suyas al adentrarse firme el otoño. Aquellas hojas sencillas, hojas hermanas, que nos brindaron otrora el mejor oxígeno con su clorofila, o la sombra reparadora en el acoso del sol de estío, ahora nos alfombraban los caminos poniendo música a nuestros pasos con su rítmico clás-clás. Todo era un paisaje conocido que llenaba de luz y de inocencia los días más especiales del año.

Ah, que me olvidaba, tampoco faltaba ese olor inconfundible que la anciana castañera iba regalando desde su rincón en los soportales de la plaza, según removía con la vieja espumadera el chisporroteo en su bidón con agujeros que hacía brincar las castañas que se abrían para gritarnos su calidez e invitarnos a su sabor dulce y sin igual en un amagüestu navideño.

Sí, todo se concitaba en una especie de fiesta esperada con la ilusión de lo verdadero: los escaparates, los árboles iluminados, los motivos colganderos en las calles principales, el ambiente de regalo reestrenado y de perdón sincero. Todo era, como decía el gran poeta Rilke, una conspiración… pero en este caso una conspiración buena, una conspiración bendita.

Los sones de las pastorelas, con sus estrofas más tiernas para el Niño Dios, su Madre bendita y el discreto San José, o los villancicos con sus versos más ingeniosos de una picaresca graciosa e inocente, también ponían su nota -nunca mejor dicho- en esa fiesta orquestada de un nacimiento viviente.

Queridos amigos: aquí y ahora estamos nosotros, testigos de esa noche dos mil años después. Y lo somos en medio de nuestros apagones, de nuestros fríos y nuestro estrés. No sólo vino Dios entonces, sino que viene ahora y después, para poner su luz que nadie puede apagar, su ternura cálida como la gracia, y su paz que llena de sereno sosiego nuestra agenda y nuestra alma.

Esta noche, ya a las puertas de la Navidad, quisiéramos seguir peregrinando hacia eso mejor de nosotros mismos de mil modos intuido y presentido, eso mejor que coincide con el destino último para el que fuimos creados. Zambulléndonos en la música que es hija de este tiempo bendito en que recordamos a Aquel que ya vino en Belén, a Aquel que volverá en Gloria al final de los tiempos, y a Aquel que se nos allega si acertamos a esperarle por los caminos que Él frecuenta.

La gélida noche, símbolo de tantos otros fríos que puedan anidar en nosotros y entre nosotros, deseamos que sea transformada por la cálida certeza de que todas nuestras preguntas han sido respondidas como nunca y para siempre en ese Dios nacido en nosotros y entre nosotros. En esto la música se hace dulce y delicado cómplice para abrirnos al estupor de la belleza, a la alegría serena, a la paz ensoñada. Dejemos también que la música navideña nos ponga en camino y nos convierta en romeros de un Dios que nos abraza con su acostumbrada cortesía.

Queridos amigos, entrañables hermanos, termino diciendo que estaba entrada ya la noche cuando a la mitad de su carrera un silencio todo lo envolvía. Y se sentía el frío del relente que hacía tiritero guardar a buen recaudo el aprisco de unas pobres ovejas, pero entonces algo inaudito sucedió. Aquellos pastores que estaban en tantas periferias nadie contaba con ellos. Pero llegó Dios, que sabía sus nombres, que conocía sus desvelos y vendaba sus heridas, ese Dios que se había hecho pequeño infante, fue a ellos a quienes primero mandó aviso de buena nueva con un anuncio de ángel. Es el gesto que el buen Dios no deja de repetir instante tras instante, en cada tiempo y lugar, con todos nosotros que estamos en las majadas de otros lares. Él sale al encuentro de nuestras soledades, pone luz en nuestra oscuridad, hace cálido el latir de nuestro corazón y en medio de nuestras trifulcas nos regala el don de la paz ese que hace posible todas las paces.

Es Navidad, amigos. Muchas felicidades, hermanos. Y mi deseo de un año próspero cuando llame a la puerta de nuestra calenda el 2014 que deseamos para todos bendito y mejor. Que Dios y nuestra Santina os bendigan y siempre os guarden.”

+ Fr. Jesús Sanz Montes, OFM – Oviedo, 13 de diciembre de 2013

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Publicaciones 2013 – Asociación “Belenistas de Valladolid” – Aleluya nº 8

04 Dic 13
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La Asociación “Belenistas de Valladolid”, con el patrocinio del Ayuntamiento de Valladolid, presenta el número 8 de su nueva revista “¡Aleluya!“, correspondiente a 2013, que consta de 64 páginas y tiene el siguiente índice de artículos y portada:

  • A todos deseo la paz y el gozo, Saluda del Arzobispo de Valladolid, D. Ricardo Blázquez
  • Saluda del Alcalde de Valladolid, D. Francisco Javier León de la Riva
  • Saluda del Presidente de la Federación Española de Belenistas, D. Íñigo Bastida Baños
  • El Niño Jesús de Praga, por Javier Burrieza Sánchez, Universidad de Valladolid
  • El belén, una visión mística, por Letizia Arbeteta Mira, Doctora en Historia del Arte
  • La peculiar emoción de la Navidad en la décima popular puertorriqueña, por Carmen Cazurro García de la Quintana, Universidad de Puerto Rico
  • La estrella de Belén brilla en nuestro mundo, por Juan Donoso Valdivieso Pastor, Doctor en Psicología
  • ¿Cuándo nació Jesús?, por Juan María Silvela Miláns del Bosch
  • Francisco, la gran esperanza de la Iglesia, por Ignacio Miranda
  • Nuevo milagro de Navidad, por Ángela Hernández, Escritora
  • San José, por Antonio Zúñiga Arranz, Joyero orfebre de Valladolid
  • El Belén de La Salle, una década de belenismo temático (2002-2012)
  • Entrando en el taller del artista, por María Mayo Sánchez
  • Vivir con bondad la Navidad, por Marta Garay Fernández
  • Las lágrimas del rey Baltasar (Una historia real), por Alejandro González
  • Navidad para niñas en la ciudad, por María Aurora Viloria, Periodista
  • 75 Aniversario del Concierto de Año Nuevo, por Ernesto Monsalve, Director de la JOSCYL y Consejero cultural de la Diputación de Valladolid
  • Recuerdos de un belén, por Rafael Guerra González, Abogado
  • Jesús de Belén de Judá, por Ciriaco Casquete Román
  • Sucedió la víspera de Navidad, por Sarvelio Villar
  • El belén del Noviciado de las Descalzas Reales de Valladolid, por Enrique Gómez Pérez, Licenciado en Historia del Arte
  • Villancico submarino, por Carlos Aganzo
  • El amor nace en Belén, por Jesús Díez Martínez
  • Eternas navidades, por Emma-Margarita R. A.-Valdés
  • Poema navideño para Alejandra, por Ángel María de Pablos
Portada de la revista Aleluya Nº 8 - 2013, de la Asociación "Belenistas de Valladolid"

Aleluya
Nº 8 – 2013

Fallece el gran belenista Joan Mestres i Baixas

12 Oct 13
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joanmestresbaixasJoan Mestres i Baixas, el gran autodidacta, maestro belenista y figurista artesano, nació en Sant Joan Despí el 24 de abril de 1925, donde siempre ha vivido y fallecido hoy 12 de octubre de 2013.

Entre sus grandes méritos se destacan tres:

  1. Ha sido un gran constructor de Belenes, sobre todo en formato de Diorama Artístico y Arqueológico (de motivos hebreos), con temas sobre “La infancia de Jesús”, siendo su obra una referencia obligada para todos los belenistas.
  2. Fue un gran animador del asociacionismo belenista, siendo el gran valedor para crear el grupo local, la Associació de Pessebristes de Sant Joan Despí. Hoy es un colectivo plenamente consolidado, que desde 1986 tiene entidad propia.
  3. Por último, fue un verdadero propagador del ideario belenista. Aquí y en todo el mundo, son muchos los que saben de sus reiteradas y animadas intervenciones en numerosos congresos de belenistas, en cualquier ámbito. En él hay que reconocer el artista que supo conciliar la teoría con la práctica, pues tampoco le fue ajena la actividad docente.

Colaboró en diversas exposiciones en todo el país: en su propia tierra, Cataluña, así como en Castellón, Pamplona o Bilbao, y en el extranjero en Alemania, Italia, Francia o Estados Unidos. Estas fueron las razones más que suficientes para hacerlo merecedor de varios galardones, entre los que destacamos:

  • “Trofeo Federación Española de Belenistas” concedido el  4 de mayo de 1997, en el transcurso del XXXV Congreso Nacional Belenista, que tuvo lugar en Murcia.
  • “Difusión Universal del Belenismo” en Montserrat , en febrero de 2002, en la Asamblea donde se celebró el 50 Aniversario de la fundación de la Federación Universal de Belenistas, UN-FOE-PRAE.
  • Diploma de “Belenista Universal” en septiembre de 2004, a solicitud de la Federación Española de Belenistas a la citada UN-FOE-PRAE, entregado en el XVII Congreso Internacional de Belenistas en Hradec Králové (Rep. Checa).
  • “Diploma de Maestro Artesano”, concedido el 7 de septiembre de 2006, por la Generalitat de Catalunya.
  • “Medalla de la Ciudad” de Sant Joan Despí, entregada el 27 de enero de 2011.

Pero quien nos ha dejado, es algo más que un gran belenista: ha sido una gran persona, con un corazón excelente. Para los que hemos tenido la suerte de conocerle ha sido un verdadero regalo.

Un fuerte abrazo para toda su querida familia de todos los belenistas.

Joan: siempre estarás entre nosotros.

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Ayer falleció D. Jesús María Marín Ruiz, actual presidente de la Asociación de Belenistas de La Rioja

18 Jun 13
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Jesús María Marín Ruiz

Jesús María Marín Ruiz

D. Jesús María Marín Ruiz, actual presidente de la Asociación de Belenistas de La Rioja, falleció en Logroño ayer lunes 17 de junio de 2013 a los 60 años de edad, joven, demasiado joven, justo un día después de la fecha señalada para entregarle la Insignia de Oro de la FEB en Madrid durante la Asamblea General Ordinaria de la Federación Española de Belenistas. Por motivos de salud no pudo acudir para recogerla personalmente y en vida. Su viuda e hijos la recogerán en el LI Congreso Nacional Belenista 2013 el próximo octubre en Alcalá de Henares.

También fue galardonado con el Trofeo Federación Española de Belenistas, entregado durante el XLII Congreso Nacional Belenista 2004 celebrado en Villarrobledo (Albacete).

Su funeral se celebrará el próximo miércoles 19 de junio de 2013 a las 19:00h en la Iglesia parroquial de San Pablo, c/ Avenida de Colón, 63 – 26003 Logroño, donde arroparemos a su esposa Pilar Lara y a sus hijos Irene y Luis.

El próximo viernes 21 de junio de 2013 tendrá lugar una segunda misa funeral en su pueblo natal, Villar del Río (Soria), a las 18:00h en la Iglesia parroquial de la Virgen del Vado.

Descanse en Paz.


En la “J” de Jesús Mari…

Lo único que habitualmente nos queda de alguien con quien hemos mantenido algún tipo de relación, es una anotación en nuestra agenda con su número de teléfono y su dirección. Eso ocurría cuando las agendas eran de papel. Ahora, con el auge de los teléfonos inteligentes hemos cambiado de escribir esos datos a bolígrafo a teclearlos en nuestros aparatos. Ha cambiado el formato, pero seguimos teniendo la agenda de contactos…

Pero hay algo que no ha cambiado sea cual sea el método de almacenar esa información: no es nada fácil arrancar la página o borrar la anotación con el número de alguien que ha fallecido, porque sentimos que le estamos echando definitivamente de nuestra vida. Yo personalmente soy de los que me niego a darle al botón de “borrar”.

Mi querido Jesús Mari Marín sigue entremezclado en la letra “J” de mi smartphone con personas a las que llamo muy a menudo. A veces me duele en el alma leer su nombre pero al mismo tiempo rememoro sus palabras siempre sosegadas y oportunas. Y me sigue arrancando sonrisas y buenas añoranzas imaginarle feliz entre belenes y belenistas…

Quizá no borrar sus datos sea una forma de hacer más llevadero el duelo, pero no es verdad. Creo que realmente me asusta afrontar el “hasta siempre” de las personas a las que quise y sigo queriendo, pero ya no están…

Sigo buscando en la agenda de mi móvil el teléfono de Jesús Mari. Y ahí sigue, como si nada hubiera ocurrido. ¿Por qué? ¿Para qué? Quizá porque no me creo que se haya ido. Porque seguro que teníamos alguna conversación o algún intercambio de ideas pendiente.

Quiero que sepas, Jesús Mari, que te quedas en la memoria de mi móvil y que nos iremos encontrando cada vez que consulte la letra “J” de mi agenda, como antes lo hicimos en cuantas reuniones, asambleas, congresos federativos y convivencias de la zona norte que compartimos. Solo voy a hacer un pequeño cambio en un dato de la agenda: donde antes ponía “Vocal de Internet e Historia de la Junta Directiva de la Federación”, ahora pondrá “Vocal Belenista Celestial”. Y que tus nuevas funciones van a consistir en transmitirnos desde allí la misma fuerza, pasión y valores, si no más, que tú pusiste mientras estuviste entre nosotros.

Descansa en paz, amigo…

Iñigo Bastida Baños – Presidente de la Federación Española de Belenistas

 

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Agrupació de Betlemistes Francesc Rosselló de Balears, nueva entidad FEB

09 Jun 13
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Logo AB Francesc Rosselló de BalearsPaz y Bien, queridos amigos:

Tenemos el placer de anunciaros que la familia FEB tiene desde hoy, domingo 9 de junio de 2013, un miembro más: cumplimentados todos los requisitos de inscripción, la Agrupació de Betlemistes Francesc Rosselló de Balears (Madrid), fundada el 10 de marzo de 2012, pasa a formar parte de la Federación Española de Belenistas como miembro de pleno derecho. Debemos explicar que aunque tenga una denominación extraordinariamente parecida al antiguo nombre de la entidad Betlemistes de Mallorca (Associació de Betlemistes Francisco Roselló de Balears), son organizaciones diferentes.

Esperamos verles entre nosotros en próximas Asambleas.

¡¡¡Bienvenidos!!!

Diploma de entrada en la FEB de la Agrupació de Betlemistes Francesc Roselló de Balears

Logo de la Asociación de Belenistas de Pozuelo de Alarcón

Asociación de Belenistas de Pozuelo de Alarcón, nueva entidad FEB

09 Jun 13
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Logo AB Pozuelo de AlarcónPaz y Bien, queridos amigos:

Tenemos el placer de anunciaros que la familia FEB tiene desde hoy, domingo 9 de junio de 2013, un miembro más: cumplimentados todos los requisitos de inscripción, la Asociación de Belenistas de Pozuelo de Alarcón (Madrid), fundada el 7 de junio de 1999 con el nombre de Asociación de Belenistas del Noroeste de Madrid, pasa a formar parte de la Federación Española de Belenistas como miembro de pleno derecho.

Esperamos verles entre nosotros en próximas Asambleas.

¡¡¡Bienvenidos!!!

Diploma de entrada en la FEB de la Asociación de Belenistas de Pozuelo de Alarcón

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Vitoria-Gasteiz, elegida sede del LV Congreso Nacional Belenista 2017

09 Jun 13
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Logo de la Asociación Belenista de ÁlavaEn la Asamblea General Ordinaria de la FEB celebrada en la mañana de hoy, domingo 9 de junio de 2013, ha sido aprobada la candidatura presentada por la Asociación Belenista de Álava, de Vitoria-Gasteiz, para la organización del LV Congreso Nacional Belenista 2017.

Su solicitud estaba debidamente documentada con los avales necesarios de diversas instituciones públicas vitorianas y alavesas, así como del Obispado de Vitoria, junto con escritos de otras entidades, cofradías y órdenes religiosas con las que habitualmente colabora la Asociación.

La experiencia demostrada en organización de otros eventos, como el Encuentro de Belenistas del Norte, Pregones de Navidad o varias Ferias de profesionales del belén, más el reconocido buen hacer de varios de sus belenistas nos da la seguridad suficiente para considerar que el LV Congreso Nacional Belenista 2017 será un éxito. Así sea.

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Cursillos 2013 – Asociación de Belenistas de Fuente Álamo – VI Taller de Técnicas Belenísticas

15 Ene 13
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El próximo sábado 9 de febrero de 2013 la Asociación de Belenistas de Fuente Álamo (Murcia), organiza su VI Taller de Técnicas Belenísticas, el cual se desarrollará en el Museo de Fuente Álamo de Murcia, c/ Corverica Tres, 1 – 30320 Fuente Álamo.

Los distintos talleres comenzarán a partir de las 10:00h de la mañana hasta las 20:00h de la tarde, con un descanso para comer de 14:00h a 16:00h. Durante toda la jornada se pondrá a disposición de los participantes un servicio gratuito de cafetería.

Los nueve ponentes responsables de los distintos talleres serán los siguientes:

  • Antonio González: ventana con celosía (imitación a madera con porex) (porex, pintura),
  • Enrique Villagrasa: modelado de figuras (escultura) (barro),
  • José David Garnés: cortadora de porex (electricidad) (herramientas),
  • Juan Soriano: elementos de madera,
  • Juan Luis Sarabia y Mª Carmen López: elementos de decoración, como cestos, tejas y hojas de palmera (masillas, cuerda, cola),
  • Manuel Ortega: construcción de un árbol (vegetación) (herramientas, masilla, pintura),
  • Miguel Torres: construcción portal-cueva (construcción) (tipos de porex, herramientas, enmasillado, enlucido y pintura), y
  • Ramón Pascual: vegetación (paisaje) (tipos de porex, vegetación natural o artificial, herramientas y pintura).

Nuestros objetivos con la organización de esta jornada son difundir y promover el belén y los valores que representa, poner al alcance del belenista los recursos y conocimientos necesarios para aprender y disfrutar del proceso creativo y, sobre todo, fomentar la convivencia y la tolerancia entre belenistas, respetando las enseñanzas de cada uno de los asistentes y dar posibilidades de participación en los distintos aprendizajes, además de proporcionar a los asistentes estrategias y habilidades de intervención para afrontar posibles dudas que puedan surgir en el proceso del taller.

Requisitos de Inscripción:

  1. Fecha límite de inscripción: 6 de febrero de 2013.
  2. No hay requisitos de nivel, conocimientos básicos, técnicos o edad.
  3. Cuotas de inscripción (a transferir a la cuenta bancaria nº 3058-0427-53-2810014225, de la entidad Caja Mar)
    • Cuota de inscripción a los talleres: 10,00€ por persona
    • Almuerzo (opcional): 15,00€ por persona
    • Cuota talleres + Almuerzo: 25,00€ por persona

Para formalizar la inscripción habrá que llamar al teléfono 653833418 o enviar un correo electrónico a la dirección asoc.belenistas@fuentealamo.es, dejando constancia de los siguientes datos de inscripción: nombre, localidad, asociación a la que pertenece, número de teléfono, email y si la persona inscrita también se apunta a la comida.

La Asociación de Belenistas de Fuente Álamo os anima a participar en este taller-convivencia, que con tanto cariño se organiza cada año con el único propósito de que esta afición al belenismo no se pierda, y podamos participar, aprender, estar unidos y divertirnos con lo que más nos gusta: el belén.

Más Información: la Asociación de Belenistas de Fuente Álamo, como organizadora de la jornada, proporcionará los materiales necesarios para que, quienes quieran, puedan realizar prácticas de las técnicas que se enseñen durante el Taller.

La organización se reserva la opción de añadir o cambiar algún punto de la referida programación, antes o durante el transcurso del taller.

Cartel VI Taller de Técnicas Belenistas - Asociación de Belenistas de Fuente Álamo