Categoría: Asociación Belenista de Cartagena-La Unión (ExFEB)

Publicaciones 1996 – Asociación Belenista de Cartagena-La Unión – «El belenismo en Cartagena. Arte, historia y tradición»

30 Nov 96
Presidencia FEB
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Amigos belenistas:

Se acaba de publicar el libro «El belenismo en Cartagena. Arte, historia y tradición» (ISBN 13: 9788492181711 – ISBN 10: 8492181710), editado por la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión), cuyo autor es Diego Ortiz Martínez (Cartagena 1963), licenciado en Historia Antigua y Arqueología por la Universidad de Murcia.

Para los interesados, el libro consta de 148 páginas, tiene un tamaño de 24×17 cm, encuadernación en rústica y su índice de contenidos es el siguiente:

  • Introducción
  • Capítulo I: El tema de la Navidad en el arte cartagenero
    • El alabastro de la Catedral Antigua
    • La Virgen del Rosell
    • Las representaciones de San José y el Niño
    • Otras representaciones del ciclo navideño
    • Las relaciones con Nápoles
  • Capítulo II: Los belenes del siglo XIX y el primer tercio del XX
    • El belén de la Casa de Misericordia
    • Belenistas cartageneros
    • El belén del Hospital de Caridad
    • Los belenes y las cofradías de Semana Santa
    • Los Requena, artistas del barro
    • La adquisición de figuras de belén
    • El belén de la Junta de Protección a la Infancia
    • Los belenes de los barrios
    • Los belenes de Acción Social y del Patronato
    • Otros belenes de los años 30
    • Unas imágenes y una exposición
  • Capítulo III: Los belenes de la postguerra
    • Los belenes de la postguerra
    • Los concursos de Acción Social y el Frente de Juventudes
    • La venta de figuras. «Los Belenes», un establecimiento singular
    • Bolarín y Mijares, artesanos belenistas
    • Dos capillas de temática belenista
  • Capítulo IV: De la llegada del plástico a la actualidad
    • La llegada del plástico
    • Los belenes de los años sesenta
    • Los concursos de belenes
    • El belén de Butano
    • Los belenes de los años setenta
    • El belén municipal
    • Exposiciones belenísticas
    • Los concursos de la Asociación Belenista
    • Los belenes de los años ochenta y noventa
    • El monumento a San Francisco de Asís y la imagen de Ntra. Sra. de Belén
    • Un modelista cartagenero
  • Epílogo: La Asociación Belenista de Cartagena-La Unión
    • Orígenes y fundación
    • Los congresos belenistas
    • La actividad navideña
    • Pregones y publicaciones
    • La Asociación Belenista y la Semana Santa
    • Homenajes y distinciones
  • Fuentes documentales y bibliografía

La Región de Murcia publica «Cómo se hace un belén» (2.ª edición aumentada), escrito por Andrés Ruiz Navarro

20 Dic 90
Presidencia FEB
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La Región de Murcia publica
«Cómo se hace un belén»
(2.ª edición aumentada)
escrito por Andrés Ruiz Navarro

Andrés Ruiz Navarro

Andrés Ruiz Navarro

Paz y Bien, Querida Familia Belenista:

La Dirección General de Turismo de la Consejería de Cultura, Educación y Turismo de la Región de Murcia, con la colaboración de la Asociación de Belenistas de Murcia, la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión y la Asociación de Belenistas de Yecla, acaba de publicar la 2.ª edición aumentada del libro Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres (ISBN 10: 84-505-9866-4), escrito por Andrés Ruiz Navarro (Javalí Viejo, Murcia, 1930), pintor, belenista de la citada Asociación de Belenistas de Murcia y delineante de Obras Públicas y Urbanismo. La nueva aportación respecto de la 1.ª edición es un nuevo apartado con documentación gráfica sobre la ciudad de Belén (Palestina).

Por esa primera edición la FEB otorgó este mismo año a Andrés Ruiz Navarro el Trofeo Federación Española de Belenistas 1990 a propuesta de la Asociación de Belenistas de Murcia, que fue entregado durante el XXVIII Congreso Nacional Belenista, organizado por la Agrupació de Pessebristes de Vic por delegación federativa y celebrado el pasado mes de junio en la citada localidad de Vic (Barcelona).

Andrés Ruiz Navarro, en su faceta de pintor, recibió en sus inicios lecciones de los inolvidables maestros de la pintura murciana Pedro Sánchez Picazo, Luis Garay y Clemente Cantos, ampliando sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos. Su experiencia como belenista y conferenciante sobre temas de arte navideño le ha llevado a escribir este libro, cuyo índice de contenidos y portada es el siguiente:

Saludo de D. Carlos Collado Mena, presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia

Prólogo, por Joaquín Esteban Mompeán, presidente de la Asociación de Belenistas de Murcia

Primera parte
……+ Al lector, por Andrés Ruiz Navarro
……+ El primer belenista
……+ Documentación gráfica de la ciudad de Belén
……+ El belén familiar
……+ Cómo se hace un belén

Segunda parte
……+ Capítulo I. Plataforma y sus dimensiones
……+ Capítulo II. Diseño de la topografía
……+ Capítulo III. Armazón de las montañas, la cueva y la perspectiva
……+ Capítulo IV. Cubrimiento de las montañas
……+ Capítulo V. El río, lagos y artefactos hidráulicos. El agua
……+ Capítulo VI. La pintura y el celaje de fondo
……+ Capítulo VII. Secanos, huerta y caminos
……+ Capítulo VIII. La vegetación en general
……+ Capítulo IX. La arquitectura y la iluminación
……+ Capítulo X. Las figuras y distribución
……+ Capítulo XI. Cerramiento y sistema de riego
……+ Capítulo XII. Calor. Música navideña

Tercera parte
……+ Tradición belenística y los imagineros del barro
……+ La Asociación de Belenistas de Murcia
……+ Final

Portada del libro «Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres» (2.ª edición aumentada), escrito por Andrés Ruiz Navarro y publicado por la Dirección General de Turismo de la Consejería de Cultura, Educación y Turismo de la Región de Murcia, con la colaboración de la Asociación de Belenistas de Murcia, la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión y la Asociación de Belenistas de Yecla (12/1990)

Título: Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres (2.ª edición aumentada)
Autoría: Andrés Ruiz Navarro
Lengua de publicación: Castellano
Mes y año de edición: 12/1990
Publicación: Región de Murcia
Descripción: 200 páginas, 23,5×16,5 cm – Encuadernación: rústica
ISBN 10: 84-505-9866-4 – Depósito Legal: MU-1590/1990

La Región de Murcia publica «Cómo se hace un belén», escrito por Andrés Ruiz Navarro

15 Dic 89
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La Región de Murcia publica
«Cómo se hace un belén»
escrito por Andrés Ruiz Navarro

Andrés Ruiz Navarro

Andrés Ruiz Navarro

Paz y Bien, Querida Familia Belenista:

La Dirección General de Turismo de la Consejería de Cultura, Educación y Turismo de la Región de Murcia, con la colaboración de la Consejería de Economía, Industria y Comercio, la Asociación de Belenistas de Murcia, la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión y la Asociación de Belenistas de la Región de Murcia, acaba de publicar el libro Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres (ISBN 10: 84-505-9062-0), escrito por Andrés Ruiz Navarro (Javalí Viejo, Murcia, 1930), pintor, belenista de la citada Asociación de Belenistas de Murcia y delineante de Obras Públicas y Urbanismo.

En su faceta de pintor recibió en sus inicios lecciones de los inolvidables maestros de la pintura murciana Pedro Sánchez Picazo, Luis Garay y Clemente Cantos, ampliando sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos. Su experiencia como belenista y conferenciante sobre temas de arte navideño le ha llevado a escribir este libro, cuyo índice de contenidos y portada es el siguiente:

Saludo de D. Carlos Collado Mena, presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia

Primera parte
……+ Al lector, por Andrés Ruiz Navarro
……+ Prólogo, por Joaquín Esteban Mompeán, presidente de la Asociación de Belenistas de Murcia
……+ El primer belenista
……+ El belén familiar
……+ Cómo se hace un belén

Segunda parte
……+ Capítulo I. Plataforma y sus dimensiones
……+ Capítulo II. Diseño de la topografía
……+ Capítulo III. Armazón de las montañas, la cueva y la perspectiva
……+ Capítulo IV. Cubrimiento de las montañas
……+ Capítulo V. El río, lagos y artefactos hidráulicos. El agua
……+ Capítulo VI. La pintura y el celaje de fondo
……+ Capítulo VII. Secanos, huerta y caminos
……+ Capítulo VIII. La vegetación en general
……+ Capítulo IX. La arquitectura y la iluminación
……+ Capítulo X. Las figuras y distribución
……+ Capítulo XI. Cerramiento y sistema de riego
……+ Capítulo XII. Calor. Música navideña

Tercera parte
……+ Tradición belenística y los imagineros del barro
……+ La Asociación de Belenistas de Murcia
……+ Final

Portada del libro «Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres», escrito por Andrés Ruiz Navarro y publicado por la Dirección General de Turismo de la Consejería de Cultura, Educación y Turismo de la Región de Murcia, con la colaboración de la Consejería de Economía, Industria y Comercio, la Asociación de Belenistas de Murcia, la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión y la Asociación de Belenistas de la Región de Murcia (12/1989)

Título: Cómo se hace un belén. Técnicas, datos históricos, arte y costumbres
Autoría: Andrés Ruiz Navarro
Lengua de publicación: Castellano
Mes y año de edición: 12/1989
Publicación: Región de Murcia
Descripción: 160 páginas, 22×16 cm – Encuadernación: rústica
ISBN 10: 84-505-9062-0 – Depósito Legal: MU-1026/1989

Imagen Destacada - XXV Congreso Nacional Belenista (1987)

XXV Congreso Nacional Belenista: «Aplicación del espíritu evangélico franciscano al belenismo». Ponencia pronunciada por D. Juan Pérez-Cuadrado

01 May 87
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Imagen Destacada - XXV Congreso Nacional Belenista (1987)
XXV Congreso Nacional Belenista:
«Aplicación del espíritu evangélico franciscano al belenismo».
Ponencia pronunciada por D. Juan Pérez-Cuadrado

Distinguidos Sres. de la Presidencia, Sras., Sres., amigos todos del Belén.

Es un deber de cortesía que me place cumplir al inicio de mi modesta actuación, el manifestar mi sincera gratitud a los organizadores de este XXV Congreso Nacional Belenista, y de una manera muy particular al presidente de esta Asociación Belenista de Cartagena-La Unión, nuestro dinámico y querido amigo D. Tomás López Castelo, por haberme invitado a participar activamente en esta Asamblea con la exposición de una ponencia, tan interesante y práctica como es la que trata de la «Aplicación del espíritu evangélico franciscano al belenismo».

Al recibo de la invitación, no dudé ni un instante en aceptarla, y con verdadera ilusión, aunque me daba perfecta cuenta de mi deficiente preparación para poder estar, como era y es mi deseo, a la altura exigida por el tema.

Dice un viejo refrán latino: Audaces fortuna iuvat = la buena suerte se pone a favor de los atrevidos. Fiado, pues, de la verdad de esta lisonjera afirmación, con cierta tranquilidad, he procurado prepararme lo mejor posible, para que no queden defraudados Vds., mis queridos amigos, que amablemente se disponen a escucharme.

Yo quisiera, y lo digo con toda el alma, que el desarrollo de esta ponencia -dejándome de lindezas literarias- fuera como un toque de clarín, que ponga en alerta roja a todos los belenistas y amigos del Belén, para el logro de una actualización o puesta al día del belenismo español, acorde con las gravísimas exigencias y necesidades del momento.

Asimismo, me gustaría que, al final de la parte expositiva (que va a ser, de propósito, breve), en un sencillo diálogo, amigable y constructivo, manifestaran Vds. su pensamiento y parecer de cuanto voy a decir y proponer, pues a esto venimos a los Congresos -sin perjuicio de pasarlo bien- a trabajar, en un ambiente de auténtica hermandad, en pro del belenismo.

Ante todo, entrando ya de lleno en la exposición del tema, quiero empezar con el recuerdo de un principio, fundamental, que ha de servirnos de estrella orientadora en nuestra andadura por el luminoso camino del más puro y eficiente belenismo.

He aquí la realidad que jamás debiéramos olvidar: que el belenismo es, ante todo y sobre todo, un auténtico apostolado religioso; tanto por el fin que se pretende, cual es el contribuir a la conservación y, si posible fuera, al aumento del espíritu cristiano de la Navidad; como por el medio utilizado en la consecución de tal fin; la pequeña reproducción plástica de la Santa Cueva de Belén que, de una manera tan bella como agradable, hace presente la imagen del Niño-Dios en los hogares, creando un clima maravilloso, de sana alegría y venturosa paz.

En gracia al orden y claridad en la presentación del tema, me voy a permitir establecer la siguiente distinción, entre la piadosa conducta personal del belenista, y el espíritu religioso que debe presidir e informar la vida y actividad de nuestras asociaciones.

Dando luz verde a nuestro caminar, vamos a exponer la primera propuesta del tema: si el belenismo, como queda dicho, es un apostolado, el belenista, en buena lógica, tiene que ser un apóstol, con la aceptación de todo lo que su comportamiento supone.

Si dirigimos una mirada a nuestro Santo Patrono, el Serafín de Asís, veremos que son tres, entre otras, las virtudes cuyo ejercicio contribuyó muy poderosamente, bajo el influjo de la gracia, a la formación de su recia, al par que dulce y entrañable personalidad: una profunda humildad, una pobreza a la que rindió un culto radiante; y un ferviente y tierno amor a la Naturaleza.

De estas tres grandes virtudes, la principal es, sin duda alguna, la humildad. Buena prueba de ello tenemos en el detalle de que el primer consejo que el Divino Maestro dio a sus discípulos al recibirlos en su compañía fue, precisamente, la práctica de la humildad: «Aprended de mí, les dijo, que soy manso y humilde de corazón».

En los apostolados que ofrecen dos vertientes, una espiritual y otra material, se corre el riesgo de que deslumbrados y seducidos por la parte material, se le dedique una gran atención, con cierto desdén y quizás hasta un relativo olvido de lo espiritual, con lo que el protagonista de tal proceder, poco menos que pierda todo mérito a los ojos del Señor, pudiendo llegar hasta hacer menos grata su persona, en la que se trasluce una autosatisfacción frontera a la vanidad.

Esta idea tiene una gran aplicación en el belenismo, en el que también se dan dos vertientes: una espiritual, la ya mencionada conservación del espíritu cristiano de la Navidad, que tiene razón de fin, y otra material: la construcción de los Belenes, que no pasa de ser un medio para la consecución del fin; y como este medio, por su acentuado carácter artístico, es sumamente atractivo y seductor, cabe, marginando lo espiritual, por el éxito de lo material, la bella construcción de los belenes, caer en un exceso de estimación propia con todas sus tristes consecuencias.

Mis queridos amigos…, no nos dejemos caer en la trampa.

El remedio infalible para evitar este peligro es la práctica de la humildad, de la que todos estamos tan necesitados.

El belenista, consciente de su misión, para serlo de verdad tiene que ser verdaderamente humilde.

Ahora, veamos en qué consiste la humildad.

La simpática andariega, Santa Teresa de Jesús que, pese a ser la gloriosa restauradora del Carmelo, nunca perdió su humilde talante, en su famoso libro de Las moradas del castillo del alma, da una definición de la humildad tan breve como exacta; dice así «la humildad es la verdad», o sea, es el reconocimiento sincero de que por nuestra parte no somos nada, absolutamente nada, y que todo lo bueno, poco o mucho, que tenemos, tanto en el orden de la naturaleza como en el de la gracia, lo hemos recibido gratuitamente, como un regalo de las manos de Dios.

El Apóstol San Pablo preguntaba a los corintios que, por lo que parece, se daban su importancia: ¿Qué de bueno tenéis que no lo hayáis recibido?

Pero profundizando un poco más en el concepto de humildad, nos encontramos con que esta virtud es el fundamento y la salvaguarda de todas las demás virtudes, entre las que se encuentra la caridad fraterna, tan recomendada por el Señor, al proclamar en su última Cena el «amaos los unos a los otros, como yo os he amado».

Donde hay humildad hay caridad fraterna, y donde hay caridad fraterna se dan la alegría, la comprensión, la amistad sincera. Respetando la manera peculiar de ser de cada uno, queridos belenistas, no sólo hemos de respetarnos sino de apreciarnos, aún más, me atrevo a decir, hemos de querernos; de ayudarnos; de alegrarnos de los éxitos ajenos como si nos fueran propios…, nada más lejos de nosotros que la tonta y engañosa vanidad, el despreciable orgullo, la estúpida autosuficiencia… Sin compasión, al «yo», que tanto nos perjudica, hay que agarrarle, retorcerle el pescuezo y arrojarle por la ventana.

Observad: los árboles cuanto más cargados están de fruto, más inclinan sus ramas al suelo; así también nosotros, cuantos más éxitos logremos, más profundamente debemos humillarnos, reconociéndonos indignos de que el Señor se sirva, precisamente, de nosotros para hacer el bien.

Y frente a la contrariedad -pues, como suele decirse, no hay camino de rosas sin espinas- nada de abandonar el campo de batalla dando pujanza al enemigo, sino seguir luchando todos unidos, pues «la unión hace la fuerza», sin admitir por nada, ya que se trata de un apostolado religioso, divisiones ni fisuras, que el «divide y vencerás» ha sido y sigue siendo la estrategia que nunca falla del enemigo.

Y ahora, como complemento de cuanto llevamos dicho, permitidme que haga algunas reflexiones acerca de diversos puntos, desde luego, directamente relacionados con el belenismo, que me parecen sumamente interesantes.

El belenismo de hoy dista muchísimo de ser como el de ayer. De un tiempo a esta parte, ha aumentado notablemente el número de las asociaciones que, como en espléndida floración primaveral, han surgido y siguen surgiendo por doquier en nuestra patria: desde otro punto de vista, eliminada la idea del Belén poco menos que como un juguete navideño de los niños, cada vez es mayor su aceptación por parte de la sociedad que ve en el belenismo una manifestación religiosa familiar llena de encanto y de ternura. En cuanto a la jerarquía eclesiástica, es patente el aprecio que se nos tiene, quizá -pienso yo- porque, como en los tiempos de la reforma protestante, el belenismo viene a ser, sobre todo en nuestros días, como un medio auxiliar en la mentalización y conservación de la fe en el pueblo.

Ahora bien, si el belenismo ha cambiado, gracias a Dios, a mejor; el medio en que se desarrolla, es decir, el mundo en que vivimos, también ha cambiado y no poco, pero…, por desgracia a peor, a muchísimo peor, lo que, conscientes de nuestra responsabilidad, ello nos obliga a que, si se ha venido trabajando mucho y bien, en adelante sigamos trabajando más y mejor.

Para ello, es preciso, queridos amigos, ponernos al día, mejorando sobre todo lo que pudiera denominarse «infraestructura» del belenismo que, a mi modesto parecer -y ¡ojalá!, esté equivocado- es lo que falla en nuestra obra.

Urge la redacción de unos nuevos Estatutos por los que se rija la Federación, pues los actuales, al correr del tiempo, han quedado anticuados, y conviene que estén al día. ¡Ojo!, en cuanto al procedimiento a seguir en su realización.

Estimamos sumamente conveniente la creación de un Boletín (no Revista) de información de la marcha y actividades de la Federación que, aparte de esta finalidad, ya de suyo muy importante, sirva de lazo de unión entre la Directiva de la Federación y las asociaciones.

Se deja sentir la falta de un archivo «oficial» belenista, bien montado, en el que se recoja toda la documentación (al menos en fotocopia) y publicaciones belenistas, de todo tipo; archivo al que se pueda recurrir, con la certeza de ser amablemente atendidos.

Y como quiero cumplir lo que he prometido, el ser breve, paso a exponer la segunda parte de la ponencia, acerca del espíritu religioso que debe presidir e informar la vida y actividad de nuestras asociaciones.

Es lo lógico y natural que una asociación como la nuestra, que tiene un fin apostólico, esté impregnada de espíritu religioso; lo contrario sería totalmente absurdo.

Mas, para mantener, aunque sea de una manera indirecta, encendida la llama de la espiritualidad, al mismo tiempo que velar por la ortodoxia de las ideas y contribuir al feliz resultado de la labor de las asociaciones, se da la figura del Consiliario, del que apenas se suele hablar y al que precisamente, me voy a referir.

¿Qué es el Consiliario? ¿Cuál su importante cometido?

La palabra «Consiliario», en su aspecto semántico, es idéntica a la de «consejero», aunque el uso ha reservado la primera para las entidades que tienen una finalidad de orden espiritual, y la de «consejero» se emplea en las entidades cuyo fin es de orden material; en ambos casos el significado es el mismo: «la persona que aconseja».

Seamos sinceros: la figura del Consiliario, en general, está desprestigiada, porque, entre otras razones, se la ha desfigurado, convirtiéndola en la de «capellán», cuya misión consiste, como sacerdote, en atender a los actos religiosos que celebra la asociación. Nada más equivocado. La iglesia y el altar no son los lugares propios del Consiliario como tal, sino la sala de reuniones y la mesa en torno a la que se congrega la Directiva, para tratar los asuntos propios de la asociación.

El quehacer o cometido propio del Consiliario, que debe formar parte de la Directiva, es, cuando convenga, el manifestar su parecer imparcial en lo que se le consulta o simplemente se trata. De aquí que el Consiliario debe tener voz pero no voto, que de suyo (al margen de que el votante consiga o no lo que pretende) tiene carácter decisorio, lo que diametralmente se opone a la función del Consiliario a quien no corresponde decidir, sino tan sólo aconsejar.

Esta delicada misión del Consiliario supone, en el sacerdote que la desempeña, ciertas cualidades que hagan efectiva y acertada su misión. Entre otras menos importantes, el Consiliario debe ser constante en la asistencia a las juntas, prudente, discreto, reflexivo, con una buena formación teológica y moral; y en cuanto a su trato con las personas, debe mostrarse educado, afectuoso y sincero, de suerte que llegue a ganarse la estimación de cuantos le rodean; siempre en su puesto, sin concesiones que puedan lesionar su prestigio.

Casi no hace falta recordar que, en correspondencia a su proceder, el trato por parte de los directivos y en general por los asociados tenga que ser respetuoso y correcto.

Por tratarse de un cargo de carácter eclesiástico, tanto su nombramiento como su cesión corresponde a su Prelado.

Es una triste y lamentable realidad la falta de auténticos Consiliarios en nuestras asociaciones, como he podido personalmente comprobar en el proceso del Patronazgo franciscano: en el de Roma se nos exigía la conformidad de los Obispos y de los Consiliarios; por otra parte comprendo que en los momentos presentes no sea fácil el encontrar el sacerdote ideal para el desempeño de dicho cargo, pero, encomendando el asunto al Señor, por intercesión de nuestro San Patrono, debemos intentarlo con el máximo interés, ya que la persona del Consiliario tanto bien puede hacer en el apostolado belenista.

Seguidamente, paso a manifestar las «conclusiones» que se proponen, bien sea para su aprobación o su rechazo por parte de los Sres. Congresistas, a quienes corresponde tomar los acuerdos:

1.a Decididamente, y de inmediato, proceder a la redacción de unos nuevos Estatutos de la Federación Española de Belenistas, cuidando mucho el proceso a seguir en su consecución.
2.a Intentar, previo estudio, la creación de un Boletín de información, de la Directiva de la Federación.
3.a Estudiar la posibilidad de establecer un archivo «oficial» de la Federación, donde se recoja toda la documentación y publicaciones de interés belenista, a disposición de los belenistas.
4.a Procurar la existencia de un Consiliario en todas las Juntas Directivas belenistas, incluso en la de Federación.

Juan Pérez-Cuadrado
Canónigo de la S.I. Catedral de San Sebastián

La Asociación Belenista de Cartagena-La Unión se incorpora desde hoy domingo 27 de junio de 1976 a la Federación Española de Belenistas

27 Jun 76
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La Asociación Belenista de Cartagena-La Unión
se incorpora desde hoy
domingo 27 de junio de 1976
a la Federación Española de Belenistas

Isologo de la Asociación Belenista de Cartagena-La UniónPaz y Bien, Querida Familia Belenista:

Tenemos el placer de anunciar que la Federación Española de Belenistas cuenta desde hoy, domingo 27 de junio de 1976, con una entidad integrante más: cumplimentados todos los requisitos de inscripción, la Asociación Belenista de Cartagena-La Unión de la provincia de Murcia, fundada el 24 de mayo de 1975, pasa a formar parte de la familia federativa como miembro de pleno derecho.

De hecho, su presidente D. Tomás López Castelo ha participado y presentado la entidad hoy mismo en la Asamblea de la Federación celebrada esta mañana.

¡¡¡Bienvenida, Asociación Belenista de Cartagena-La Unión, a la familia de la Federación Española de Belenistas!!!