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2020 es año bisiesto – D. Juan Giner Pastor

29 Feb 20
Presidencia FEB

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2020 ES AÑO BISIESTO

2020 es año bisiesto y hay un dicho popular que sentencia: “Año bisiesto, año siniestro”, atribuyendo muchas desgracias y tragedias ocurridas a lo largo de la historia a la llegada de este “fatídico” día, sin dejar cabida a la mera coincidencia. Es cierto que son muchas las catástrofes que han sucedido en año bisiesto como, por ejemplo, en el siglo XX, el hundimiento del Titanic en 1912; el estallido de la Guerra Civil española en 1936; las cuatro huelgas generales más grandes de España ocurrieron en los años 1916, 1936, 1976 y 1988, que son bisiesto; también es bisiesto 1960, en el que un terremoto asola la ciudad de Agadir, en Marruecos; 1976 cuando sucede el golpe de Estado en Argentina, con sus funestas consecuencias; 1980 con el estallido del conflicto armado entre Irán e Irak que duró hasta 1988. Ya en el siglo XXI, el 11 de febrero de 2004 se produce en Madrid un atentado con bombas en varios trenes repletos de trabajadores y estudiantes que causó la muerte de 193 personas y unos 2000 heridos, en el que ha sido el peor ataque terrorista de la historia de España y el más sangriento en la Unión Europea; también en 2004, el 26 de diciembre un terremoto en el Océano Índico ocasionó tsunamis devastadores a lo largo de las costas de la mayoría de los países que bordean ese océano, con cientos de miles de muertos y desaparecidos; en 2008 más de 225.000 personas murieron por desastres en todo el mundo, convirtiéndose así en el segundo año más mortífero del nuevo siglo, tras el 2004; en 2012 sacudieron el planeta el huracán ‘Sandy’, el tifón ‘Pablo’, un sismo de 7.4 grados en México y Guatemala y donde además fue la erupción del volcán de Fuego, dejando a su paso grandes pérdidas materiales y humanas; el año bisiesto 2016 fue el más costoso en desastres naturales desde 2012, con el terremoto que sacudió el centro de Italia y los incendios forestales en California provocando miles de víctimas e importantes daños materiales en todas las zonas afectadas, asimismo el huracán ‘Matthew’ dejó centenares de muertos y más de dos millones de desplazados en Estados Unidos y el Caribe, sobre todo en Haití; y en este comienzo de 2020, el coronavirus iniciado en China puede acrecentar las opiniones sobre lo fatídico que es un año bisiesto. Porque en año bisiesto murieron asesinados Mahatma Gandhi, 1948; Robert Kennedy y Luther King, 1968; Lennon, 1980; Indira Gandhi, 1984. Al margen de todos los hechos que a través del tiempo se han suscitado justo en esta fecha, no existe ningún tipo de prueba que indique que sean atribuibles al año bisiesto y a tantos sucesos negativos acaecidos en año bisiesto se podrían contraponer otros positivos, pero la cuenta de los diversos episodios que a lo largo de los siglos han marcado con mal recuerdo los años que incluyen un 29 de febrero cubre de mal agüero ese día, con un pensamiento fatalista que tiene sus orígenes en la cultura romana, en la que febrero, mes de las purificaciones según su tradición, era también el mes del dolor y de los muertos.

El calendario que los romanos utilizaban en los primeros tiempos era un calendario lunar que tenía 10 meses, empezando en marzo y terminando en diciembre. El comienzo de los meses coincidía con la aparición de la luna nueva, durando los meses como el ciclo lunar: 28-29 días. La relación de los meses es esta: Martius: primer mes del año, con el equinoccio de primavera, y lo nombraron así en honor de Marte, dios de la guerra, en este mes comenzaba el mandato de los cónsules y las campañas militares. Aprilis: los romanos dieron al segundo mes el nombre de abril, derivado de aperire (abrir), probablemente porque es la estación en la que empiezan a abrirse las flores. Maius: era el tercer mes en el antiguo calendario romano y debe su nombre a Maia, la diosa romana de la primavera y los cultivos. Iunius: el cuarto mes en el antiguo calendario romano. Diferentes estudios derivan el nombre de la diosa romana Juno, la diosa del matrimonio. Quintilis: era el quinto mes del año en el calendario romano primitivo y por eso se llamó así. Sextilis: sexto mes del calendario romano, que comenzaba en marzo. September: era el séptimo mes del calendario romano y toma su nombre de la palabra latina septem, siete. October: octavo mes del antiguo calendario romano, como su nombre pone de manifiesto. November: el noveno mes del año. December: el décimo mes en el calendario romano inicial.

Sin embargo, en tiempos del rey Numa Pompilio (715-673 a.C.), que según la tradición fue el segundo monarca de Roma, ya que reinó después de Rómulo, se llevó a cabo una reforma en el calendario, modificando la duración de los meses para que tuvieran 31 y 30 días alternativamente, con los meses pares más cortos, pues para los romanos las cifras pares traían mala suerte. Además el año pasó a tener 12 meses, incorporando dos meses más: Ianuarius (enero), en honor a Jano, el dios bifronte protector de Roma, dios de las puertas y de los comienzos, y Februarius (febrero), dedicado a Plutón, dios del infierno y de los muertos; era el mes de las purificaciones que se realizaban para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que acababa, para comenzar el nuevo con buenos augurios, y para que los difuntos no hicieran daño ni molestaran. Al ser el último mes del año, a febrero solo se le otorgaron 28 días, porque así terminaba antes un mes que para los supersticiosos romanos no era muy atrayente.

Durante la República Romana, los cónsules romanos fueron los mandatarios elegidos de a pares, que tenían la tarea de dirigir a Roma y moderar al Senado. Ejercían funciones de gobierno, funciones militares y la administración de justicia. Eran una de las magistraturas de mayor importancia, que llegó a convertirse en una institución símbolo de Roma en sÍ misma. Las elecciones de los cónsules normalmente se celebraban en los idus de marzo, el día 15, y los cónsules elegidos daban nombre al año. En marzo empezaban también las campañas militares de los romanos por el Lacio y por Italia. Pero cuando las guerras salieron de Italia, el comienzo de la campaña en marzo supuso un grave inconveniente por el tiempo que tardaba el ejército en trasladarse al punto de conflicto.

Por eso, en el año 154 a.C., para poder preparar debidamente la campaña de las guerras celtibéricas y contra Numancia, el Senado estableció adelantar el tiempo de las elecciones y celebrarlas en el mes de enero. Y que el año no comenzara con los idus de marzo, sino en las kalendas de enero, el día 1. A partir de entonces el calendario y el año empiezan en esta fecha. Enero y febrero se convertían en los dos primeros meses del año, aunque se mantenían los antiguos nombres de los otros meses. De esa forma, la operación militar se podía desarrollar a principios de verano, si no los preparativos habrían demorado la maquinaria bélica hasta el invierno. Y los romanos sabían bien lo cruda que es esta época del año en aquellas tierras peninsulares. Kalendas (que daría origen a la palabra “calendario”) era el primer día de cada mes porque calare significa en latín “llamar” y ese día se voceaba en las ciudades el inicio del mes. Omito más referencias pues el sistema de datación en la Roma republicana era bastante complejo, incluso caótico.

Añado, como curiosidad, que fue en la antigua Roma donde se utilizó por primera vez el concepto de ne fasto en contraposición al término fasto, una forma de dividir los días muy bien descrita por el poeta Ovidio en sus Fastos, en los que dedica un extenso análisis a la forma en que se organiza el calendario romano y la importancia de la divinidad no sólo a la hora de dar nombre a los meses sino también de articular toda la vida pública. Así, vemos que los días fastos son aquellos que los ciudadanos dedicaban para guerrear, para tomar decisiones, para pleitear, para celebrar reuniones políticas, para trabajar. Es decir, algo como lo que hoy entendemos por días laborables. Por el contrario, los días nefastos serían los dedicados a los dioses, de manera que en todos ellos estaba prohibido trabajar o llevar a cabo alguna otra actividad que no fuera la celebración religiosa y el homenaje a la deidad de turno. Y lo más curioso es que no escaseaban en el calendario este tipo de jornadas, ya que, de todos los días del año, al menos 109 eran nefastos. El motivo para diferenciar así los días es que estos no pertenecían a los hombres, sino a los dioses y su origen podía estar en que los deberes para con los dioses están antes que los intereses para con los hombres, es decir que los días dedicados a los dioses tienen absoluta preferencia, de tal modo que quien se los salta desatendiendo sus deberes para con ellos por atender a sus cosas, ha de contar con que no le saldrá bien lo que haga en ese día. El actual significado de nefasto quizá se debe a que se ha tomado la faceta negativa de esos días, los días en los que no se podía hacer lo que se quería, eran días proscritos, inapropiados o perdidos para la realización de muchas actividades.

Transcurría el año 49 a.C., cuando Julio César llegó a Egipto, reino de Cleopatra, donde las evidencias históricas más antiguas indican que fue creado el primer calendario solar a principios del tercer milenio a.C., surgido por la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del Nilo, que tiene una periodicidad anual, acontecimiento fundamental en una sociedad que vivía de la agricultura. Admirado por los conocimientos egipcios y ante el desfase acumulado de cerca de tres meses al que había llegado el calendario lunar romano, Julio César encargó la elaboración de uno nuevo a Sosígenes, astrónomo de Alejandría. Sosígenes entregó su calendario entre el 48 y el 46 a.C., basado principalmente en el calendario solar egipcio de 365 días, pero conservando los nombres de los meses romanos. Para compensar el desfase natural producido por la rotación no sincrónica de la Tierra en torno al Sol se acordó que cada cuatro años se contarían 366 días. Estos años se llamarían “años bisiestos”, porque en ellos añadían un día extra intercalado entre el 23 y el 24 de febrero. Según su cómputo del tiempo, el 24 de febrero era el “día sexto” antes de las kalendas de marzo (ante diem sextum kalendas martias), de manera que el 24 de febrero repetido se llamaría bis sextum (de ahí la palabra “bisiesto”). Con la reforma del calendario establecida en 1580 por el papa Gregorio XIII este día añadido se colocó al final de mes (29 de febrero), aunque el nombre de bisiesto se conservó.

Además, tras el asesinato de Julio César el 44 a.C., el mes Quintilis, que era el de su nacimiento, recibió el nombre de “Julio” en su honor. Y el año 23 a.C. el Senado romano, para halagar la vanidad de Octavio Augusto, primer emperador, renombró el mes Sextilis como “Augustus” (agosto en castellano). Sin embargo, este mes sólo tenía 30 días (a diferencia de los 31 que tiene julio) y esto suponía cierta inferioridad, por lo que le añadieron un día, quitándoselo al mes de septiembre, pasando así a tener éste solamente 30 días, y haciendo que octubre tuviese 31, noviembre 30 y diciembre 31, para obtener los 365 días que tiene el año, aunque la cifra correcta es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,46 segundos.

Los nombres de los meses han perdurado en las lenguas latinas y también se han impuesto en los países de lenguas sajonas y germanas. La intensa cristianización de las creencias y costumbres paganas no logró imponerse en la denominación de estos doce períodos en que se divide el año. Como tampoco ocurre con los días de la semana, denominación que proviene de las palabras latinas septimania y septem, que hacen referencia a los siete días que la semana tiene. Además, cada día de la semana los romanos lo dedicaban a un astro, del que toma su nombre. Así, el primer día estaba dedicado al Sol, seguido de otro dedicado a la Luna, más los que se dedicaban a los cinco planetas que pueden verse a simple vista: Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Que también eran las principales divinidades romanas, como antes lo habían sido en Grecia con otros nombres. Así, Marte ya hemos dicho que era el dios de la guerra, por ser rojo como la sangre; Mercurio, planeta que está más cerca del sol, era el mensajero de los dioses y deidad de los comerciantes; Júpiter dios padre por ser el segundo más brillante, dios del cielo y de los fenómenos naturales, asociado al rayo y al relámpago; Venus diosa de la belleza y el amor, por ser el planeta más brillante; y Saturno dios de la agricultura y la cosecha, era también dios del tiempo por ser de los cinco el planeta más lento. Es decir, poco hay que explicar para comprender cuál es el origen de los actuales nombres de nuestra semana: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado, aunque la evidente relación de este vocablo con Saturno fue preterida por la hebrea shâbath, como veremos. Lo único que no coincide es el domingo, ya que ese día, que ahora es el último, antes del cristianismo era el primero, el dedicado al Sol.

En el judaísmo, el comienzo y fin de la semana se basa en el Éxodo «Guardaréis el sábado … porque en seis días hizo Dios los cielos y la tierra, y el día séptimo descansó«. El término español “sábado” proviene del latín bíblico sabbătum, y del verbo hebreo shâbath, que significa descansar. Según la Biblia, el sábado es el séptimo y último día de la semana. De hecho, es el único día mencionado por un nombre. El resto son nombrados por su orden en la semana: el domingo es el primer día, el lunes es el segundo, y así sucesivamente. Recordemos por ello que los Evangelios, cuando narran la Resurrección de Jesús, dicen: “Al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro”.

Fue el año 321 cuando el emperador Constantino el Grande decretó que ese primer día (el día del Sol romano), era dies Dominicus (día del Señor o domingo) por haber ocurrido la Resurrección, y que fuera considerado como el principal día de la semana, en reemplazo del sábado, obteniendo el rango de fiesta oficial. Al sustituir la festividad del sábado, el domingo también ocupó su lugar como séptimo día de la semana, que ahora comienza en lunes, considerándose de esta manera el domingo último día del cómputo semanal y, siendo la fiesta primordial de los cristianos, sería también día de alegría y de liberación del trabajo.

Actualmente el domingo es festivo en la mayoría de los países del mundo, solamente países influidos por la cultura islámica o judía tienen el viernes o el sábado como fiesta semanal, porque el descanso, en cuanto que es una necesidad para recuperar las fuerzas gastadas por el trabajo y una ocasión de crecimiento espiritual, ha de ser una norma para la sociedad entera. El derecho al descanso asegura a todo trabajador poder cesar en su actividad por un período de tiempo, y tiene como fines, entre otros, permitirle recuperar las energías gastadas en la ocupación que desempeña, proteger su salud física y mental, el desarrollo de la labor con mayor eficiencia, y la posibilidad de atender otras tareas que permitan su desarrollo integral como persona e integrante de un grupo familiar. El descanso está consagrado como uno de los principios mínimos fundamentales que debe contener el estatuto del trabajo y, por ende, debe entenderse como uno de los derechos fundamentales del trabajador. Desde luego que el “descanso” forzoso que provoca ahora el paro exige urgente solución y medidas apropiadas para evitar situaciones inadmisibles.

Pero volviendo al principio de este artículo: “Año bisiesto, año siniestro”, siniestro en el diccionario significa “perverso, que está hecho con mala intención. Que es desgraciado o está causado por la mala suerte. Avieso y mal intencionado. Infeliz, funesto. Propensión o inclinación a lo malo. Avería grave, destrucción o pérdida importante que sufren las personas o la propiedad. Que está en el lado izquierdo”. Ojalá que en el bisiesto 2020, tras la obligada repetición de las elecciones parlamentarias, sea posible la gobernabilidad de España sin sobresaltos, con cordura y por encima de todo presagio funesto y mal intencionado.

Juan Giner Pastor

Catedrático de Historia. Medalla UN-FOE-PRAE 2000. Insignia de Oro FEB 2004. Trofeo FEB 1981. Director de la revista Anunciata 1995-2006. Maestro Mayor Belenista. Premio Nacional de Experiencias Didácticas 1987

La Epifanía según Rubens – D. Juan Giner Pastor

06 Ene 20
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Adoración de los Magos (1626-1629) – Peter Paul Rubens
© Musée du Louvre

LA EPIFANÍA SEGÚN RUBENS

El tema bíblico de la Epifanía, la Adoración de los Magos, fue varias veces pintado por Pedro Pablo Rubens, al igual que hicieron antes otros pintores famosos, porque es uno de los preferidos por la iglesia católica para ornamentar sus templos.

Personalmente puedo decir que, como belenista, también es mi tema preferido y, siendo presidente de la Asociación de Belenistas de Alicante, logré dar a la revista de la asociación esta denominación de “EPIFANÍA”, es decir, manifestación. En el misterio de la Epifanía, Dios se manifiesta a toda la humanidad representada por esos magos de Oriente de los que solo Mateo habla en su Evangelio. Y ante el Gran Poder de Dios, encarnado en un débil niño, se postran esos misteriosos personajes orientales, de los que no sabemos ningún dato concreto, aunque la tradición los interpreta como tres dignatarios, seguramente para que plasmen así las tres edades humanas: juventud, madurez y vejez. Edades que se corresponderían con los nombres que la costumbre les ha asignado: Melchor, la vejez, Gaspar, la madurez, y Baltasar, la juventud.

Como genial representante de la pintura barroca flamenca, para Rubens el tema de la Epifanía, en el que la narración bíblica posibilitaba la libre interpretación creativa, se avenía perfectamente a su estilo, que se caracteriza por los contrastes de color, de gran riqueza cromática y los juegos de luces y sombras. Sus composiciones están llenas de dinamismo, exuberancia y sensibilidad emocional. Y el exótico origen de los magos de Oriente podía interpretarlo con ricas y sobrecargadas composiciones, en las que las lujosas vestimentas, los valiosos presentes, los fastuosos cortejos, rebosan lienzos espectaculares, como La Adoración de los Magos del Museo del Prado, uno de los de mayores dimensiones del museo, que se caracteriza por su movimiento, fastuosidad y magnífico colorido en el que destacan los amarillos, rojos y violetas. Iconográficamente representa el momento en el que los tres magos, acompañados por un gran boato, presentan sus regalos al niño Jesús, que, en brazos de su madre, juguetea con las monedas de oro que le presenta Gaspar, arrodillado ante él. La escena tiene lugar de noche, sin embargo la luminosidad es clara, siendo el niño Jesús quien irradia la luz que incide en la multitud de personajes, estudiado cada uno de manera individual y en su conjunto, mostrando diferentes posturas y planos. Para Rubens, como para gran parte de los pintores occidentales, los magos eran Reyes, así visten magníficos atavíos regios, bordados en oro y forrados de pieles y se adornan con joyas preciosas, y van acompañados de un séquito real de pajes, soldados y esclavos, que muestran el lujo de esta comitiva.

Adoración de los Magos (1608, ampliación 1628-1629) – Peter Paul Rubens
© Museo del Prado

Detalles Adoración de los Magos (1608, ampliación 1628-1629) – Peter Paul Rubens
© Museo del Prado

Adoración de los Magos (1624) – Peter Paul Rubens
© Museo Real de Bellas Artes de Amberes – Koninklijk Museum voor Schone Kunsten Antwerpen

La obra fue un encargo de la ciudad de Amberes en torno a 1608 para decorar el Salón de los Estados del Ayuntamiento, que acogería la firma de un tratado de paz entre España y las Provincias Unidas conocido como la Tregua de los Doce Años. Y veinte años después fue ampliada por el propio artista, que incorporó nuevos figurantes, y en cuya parte derecha superior Rubens introdujo su autorretrato en el hombre con espada y cadena de oro que cabalga sobre un caballo blanco. También retocó algunas de las partes ya pintadas, con una técnica mucho más suelta.

En 1624 Rubens volvió a pintar un gran cuadro sobre el tema de la Adoración de los Magos, conservado en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes, mostrando una fuerte atracción por lo oriental y el exotismo, plasmada con una policromía impregnada por colores fuertes y cálidos, como el rojo y el reflejo dorado de las armaduras y armas.

Diversos pajes rodean a los Reyes Magos; a la derecha, junto a una columna corintia hay dos soldados romanos, como símbolo del mundo antiguo que cede paso al nuevo mundo cristiano. De acuerdo con la tradición iconográfica del tema, están también representadas en los pajes las diferentes razas de la humanidad que se conocían en los orígenes del cristianismo: Europa, África y Asia. Los Reyes Magos representaban a las naciones de la tierra reconociendo a Cristo como rey universal. El cuadro está organizado con una visión de la perspectiva en profundidad. Todas estas características hacen del cuadro una obra profundamente barroca, muy propia del artista.

Otras pinturas de Rubens con el tema de la Epifanía se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Lyon, el Museo de Bellas Artes de Bruselas, en el Museo del Louvre, en París, y el Hermitage de San Petersburgo.

Adoración de los Magos (1617-1618) – Peter Paul Rubens
© Musée des Beaux-Arts de Lyon

Adoración de los Magos (1619) – Peter Paul Rubens
© Royal Museums of Fine Arts of Belgium

En todas ellas se manifiesta la suntuosidad colorista que Rubens había aprendido en Venecia de Tiziano y los otros grandes maestros de la escuela veneciana, además de la magnificencia ya aludida mostrada en ropajes y séquitos. El niño Jesús, que dirige su atención hacia los Magos, siempre es el foco luminoso que se esparce por las composiciones, en las que nunca se ven paisajes exteriores.

Adoración de los Magos (1620) – Peter Paul Rubens
© The State Hermitage Museum

Y en todas ellas quedan evidenciadas las características del estilo del gran maestro de la pintura flamenca del siglo XVII que fue Pedro Pablo Rubens: exuberante exaltación de la energía, el color y la sensualidad, con influencias procedentes del arte de la Antigua Grecia, de la Antigua Roma, de Miguel Ángel, del que admiraba su representación de la anatomía, y sobre todo de Tiziano, al que siempre consideró su maestro y del que afirmó “con él, la pintura ha encontrado su esencia”.

Rubens, que además ejerció de diplomático, tuvo una triunfal carrera pictórica, de la que son buen ejemplo la incontable cantidad de obras con las más diversas temáticas que realizó personalmente y con la colaboración de su taller para numerosos países y personalidades, siendo ciertamente uno de los artistas que mejor representa las características de toda la pintura barroca.

Juan Giner Pastor

Catedrático de Historia. Medalla UN-FOE-PRAE 2000. Insignia de Oro FEB 2004. Trofeo FEB 1981. Director de la revista Anunciata 1995-2006. Maestro Mayor Belenista. Premio Nacional de Experiencias Didácticas 1987

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El hermoso signo del Pesebre – Carta Apostólica del Santo Padre Francisco

01 Dic 19
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El Papa Francisco, en la Navidad de 2014
Foto: © Daniel Ibáñez, ACI Prensa 231215

EL HERMOSO SIGNO DEL PESEBRE

Carta Apostólica «Admirabile Signum» del Santo Padre Francisco sobre el significado y el valor del Belén

1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él.

Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas… Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

2. El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium.

El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla. Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.

Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno» (Tomás de Celano, Vida Primera, 84: Fuentes franciscanas, n. 468). Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa. Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado. Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes (cf. Tomás de Celano, Vida Primera, 85: Fuentes franciscanas, n. 469).

Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio.

El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús. De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría» (Tomás de Celano, Vida Primera, 86: Fuentes franciscanas, n. 470).

3. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.

La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.

De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46).

4. Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).

Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

5. ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor.

«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.

El Papa Francisco en la Misa de Navidad de 2018
© María Langarica / Zenit News

6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón. Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad. El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura. Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.

Con frecuencia a los niños -¡pero también a los adultos!- les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos. Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan…, todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

7. Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf. Jn 2,5).

Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica.

8. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.

El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.

El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas. Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida.

El Papa Francisco firma la Carta Apostólica en el Santuario franciscano de Greccio
© Vatican Media

9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura.

Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor.

Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

10. Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia. No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.

Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María. Y a sentir que en esto está la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

Francisco

Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019


Enlaces relacionados

Santa Sede
Papa Francisco
Papa Benedicto XVI

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Ha fallecido D. Víctor Sánchez Tormo, Presidente de la Asociación de Belenistas de Elche

11 Jul 19
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D. Víctor Sánchez Tormo

D. Víctor Sánchez Tormo

D. Víctor Sánchez Tormo, actual Presidente de la Asociación de Belenistas de Elche, ha fallecido hoy 11 de julio de 2019.

Víctor comenzó su andadura como belenista en la asociación ilicitana en 1993 y se convirtió en presidente de la misma en enero de 2002. Igualmente fue presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo de Zalamea de Elche y presidente de la Asociación de Comerciantes del Mueble y Afines de la provincia de Alicante.

Durante los casi 18 años de su labor al frente de la Asociación de Belenistas de Elche consiguieron varios hitos reseñables, como fundar la revista «Pandereta» allá por 2002, la inauguración de la Casa del Belén o la celebración en 2011 del XLIX Congreso Nacional Belenista.

Pero, sobre todo, lo que Víctor logró fue hacer crecer enormemente como personas a los miembros de la Asociación. Gracias a su gran dimensión humana, pudieron mantenerse unidos en los momentos más difíciles. Gracias a él, muchas de sus penas y preocupaciones se tornaron finalmente en alegrías. Sólo gracias a Víctor pudieron acercar al público la tradición belenista de la forma en la que lo han hecho.

Los muchos, y muy merecidos, agradecimientos que recibió a lo largo de su vida por parte de una gran cantidad de instituciones festeras ilicitanas sirven como muestra de su compromiso por las fiestas de Elche, y en general de su amor y aprecio por su ciudad.

Hoy los belenistas de todo el país lloramos no solo la pérdida de un compañero, sino de un verdadero amigo y, como los ilicitanos, lloramos la pérdida de quien ha dedicado su vida de forma incansable a hacernos a todos un poco más felices.

Desde aquí extendemos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares, amigos, belenistas de Elche y alrededores y, en general, a todo aquel que tuvo la suerte de cruzarse en su vida.

La capilla ardiente se ha instalado en la sala 4 del Tanatorio de l’Alub y el funeral se celebrará mañana viernes a las 18:00h en Santa María.

¡¡¡Cómo te vamos a echar de menos, compañero. Nunca te olvidaremos!!!

 

Logo LVII Congreso Nacional Belenista - Mollina 2019 (versión cabecera de página)

LVII Congreso Nacional Belenista 2019 – Vídeo de Presentación

02 Mar 19
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La Fundación Díaz Caballero, entidad promotora y gestora del Museo de Belenes de Mollina, nos ha facilitado el vídeo promocional del LVII Congreso Nacional Belenista 2019, que se celebrará el próximo mes de octubre, entre el jueves 10 y el domingo 13 en Mollina-Antequera (Málaga). Dicho vídeo ya había sido proyectado en Zamora el pasado 14 de octubre de 2018 a los congresistas asistentes al acto de clausura del LVI Congreso Nacional Belenista 2018.

Es una estupenda invitación para acudir a Mollina. ¡Qué poco queda ya! ¡Nos vemos allí!

Seguiremos informando…

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LVII Congreso Nacional Belenista 2019 – Logo

01 Mar 19
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La Fundación Díaz Caballero, entidad promotora y gestora del Museo de Belenes de Mollina, como organizadora del evento, nos presenta hoy el logo del LVII Congreso Nacional Belenista 2019, que se celebrará en Mollina-Antequera (Málaga) el próximo mes de octubre de este año 2019, entre los días 10 y 13. Dicho logotipo será presentado ante la Asamblea General Ordinaria de la FEB el próximo 24 de marzo.

Ahora, toca ir desvelando más detalles de lo que se avecina para, seguro, ir preparando la maleta para ir a Mollina. El Congreso, aunque parezca que no, está a la vuelta de la esquina…

Logo LVII Congreso Nacional Belenista - Mollina 2019

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Mercados Belenistas 2019 – Asociación Belenista de Badajoz – I Mercado de Artesanía y Artesanos Belenistas

28 Feb 19
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Paralelamente a la celebración de sus III Jornadas Belenistas, los próximos días 30 y 31 de marzo de 2019, la Asociación Belenista de Badajoz organizará en el Hotel Badajoz Center, c/ Avenida Damián Téllez Lafuente, 19 – 06010 Badajoz el I Mercado de Artesanía y Artesanos Belenistas, que tendrá el siguiente horario de apertura:

  • Sábado 30 de marzo de 2019: de 09:30h a 14:00h y de 16:00h a 20:30h
  • Domingo 31 de marzo de 2019: de 09:00h a 14:30h

Los artesanos que han confirmado su presencia son los siguientes:

  1. Arte Sacro Hermanos Cerrada
  2. Creaciones Tula
  3. Moisés Halcón. Arte Figurativo
  4. Artesanía Belenista De La Rosa
  5. Joaquín Pérez. Arte Figurativo
  6. Belenes La Adoración
  7. Artesanía Luis Mateo
  8. Ángel Sanguino. Figuras Arte Belenista
  9. Lidia Moya. Miniaturas
  10. Artesanía Mirete
  11. Complementos Antonio Gómez
  12. Pepe Domínguez Miranda
  13. Napolitanos José Luis Vázquez Trujillo
  14. Sirok. Impresión 3D
  15. FMAS. Automatización
  16. Higinio Creando Arte y Tradición
  17. Pepe Cruz

Cartel I Mercado Belenista - Asociación Belenista de Badajoz

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Cursillos 2019 – Asociación Belenista de Badajoz – III Jornadas Belenistas

28 Feb 19
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Los próximos días 30 y 31 de marzo de 2019, la Asociación Belenista de Badajoz celebrará en el Hotel Badajoz Center, c/ Avenida Damián Téllez Lafuente, 19 – 06010 Badajoz, sus III Jornadas Belenistas con la presencia de los belenistas italianos Antonio Pigozzi y Nicolò Celegato, que desarrollarán el siguiente programa:

Sábado 30 de marzo de 2019

  • 09:15h a 09:30h – Entrega de credenciales.
  • 09:30h a 10:00h – Apertura del I Mercado de Artesanía y Artesanos Belenistas.
  • 10:00h a 12:45h – Presentación de las Jornadas y comienzo:
    • Ajuste de una escena de belén (cuna en italiano), proporciones y técnica en perspectiva.
    • Realización de elementos arquitectónicos con la técnica del poliestireno: casas, muros de piedra, puertas, balcones, ventanas, cubierta.
    • Realización de objetos de poliestireno.
  • 13:00h a 14:00h – Visita al Monumental de Pasión y a la Exposición de Dioramas de la Pasión.
  • 14:00h a 16:00h – Comida.
  • 16:00h a 20:00h – Continuación del desarrollo del programa:
    • Técnica de construcción de una cueva. Modelando un paisaje con la creación de un fondo pequeño usando poliestireno y yeso.
    • Introducción a la teoría del color y técnica de coloración.
    • Ilustración de los diferentes tipos de color, en particular la técnica de coloración se ilustrará mediante uso de tierras y óxidos unidos con colas naturales.
    • Preparación y aplicación del color de fondo.

Domingo 31 de marzo de 2019

  • 09:00h a 13:30h – Continuación del desarrollo del programa:
    • Tinción del fondo de los elementos arquitectónicos a incluir en el belén (cuna en italiano).
    • Coloración en estilo popular y en estilo oriental.
    • Vegetación en el belén (cuna) y construcción de bosques en la distancia a incluir en el paisaje,
      arbustos, árboles en flor, cipreses y plantas trepadoras.
  • 13:30h a 14:00h – Sorteo de regalos de los patrocinadores y clausura de las Jornadas.
  • 14:00h a 16:00h – Comida.

Para inscribiros a las jornadas tendréis que contactar con la Asociación Belenista de Badajoz a través de la propia web de la entidad www.asociaciondebelenistasdebadajoz.es, o bien escribiendo un correo electrónico a la dirección: tercerasjornadabadajoz@gmail.com.

Cartel III Jornadas Belenistas - Asociación Belenista de Badajoz

Programa III Jornadas Belenistas - Asociación Belenista de Badajoz

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Cursillos 2019 – Asociación Complutense de Belenistas – V Jornadas de Belenismo Práctico

24 Feb 19
Presidencia FEB
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El próximo día 6 de abril de 2019, la Asociación Complutense de Belenistas organizará sus V Jornadas de Belenismo Práctico en el Restaurante El Infante de Alcalá, c/ Blas Cabrera, 11 – 28806 Alcalá de Henares (Madrid) (Tlfno. +34 918 80 61 25).

Los distintos talleres prácticos se desarrollarán desde las 9:00h hasta las 20:00h de la tarde, con un descanso para comer en el propio Restaurante El Infante de Alcalá, siendo esta comida opcional.

Los cuatro ponentes, y las materias que van a impartir, serán los siguientes:

  • Ignacio Fernández: Paisajismo en el diorama: perspectiva y color
  • Gema Alonso: Tallado de piedras y ladrillo. Pintura
  • Vicente Rodríguez: 5 técnicas para el belén
  • José Luis Pérez: Vegetación en el belén

Las personas interesadas deberán realizar la solicitud de inscripción un correo electrónico a la siguiente dirección: asociacion.complutense.belenistas@hotmail.com. La cuota de inscripción será de 30,00€ y el precio de la comida opcional será de 16,00€.

¡¡¡OS ESPERAMOS!!!

Cartel V Jornadas de Belenismo Práctico - Asociación Complutense de Belenistas

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LVII Congreso Nacional Belenista 2019 – Nota informativa

06 Feb 19
Presidencia FEB

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A TODAS LAS ASOCIACIONES FEDERADAS

Queridos amigos belenistas:

Con esta nota iniciamos la información de todo lo relativo al 57 Congreso Nacional Belenista a celebrar en Mollina-Antequera del 10 al 13 de octubre de este año 2019, promovido por la Federación Española de Belenistas y organizado por la Fundación Díaz Caballero.

Entre el 15 y el 20 de febrero próximos, estará disponible la web del Congreso, con enlaces desde la web del Museo de Belenes y desde la web de la FEB.

En ella podrán encontrar, de momento, la propuesta que haremos a la Federación en la Asamblea que se celebrará en Madrid el próximo 23 y 24 de marzo.

A partir de esa fecha, elevaremos a definitivo el programa, los contenidos, los precios, etc., del Congreso y procederemos a prepararnos para recibir las solicitudes de inscripción por riguroso orden de llegada.

Importante:

  • Las plazas están limitadas a 300 asistentes entre Congresistas, Congresistas Jóvenes y Acompañantes. Los colaboradores y participantes en la Feria-Mercado se considerarán como Organización del Congreso y por tanto no cuentan en este cómputo.
  • Las solicitudes de inscripción se realizarán a través de la web del Congreso con un formulario informatizado.
  • Se irán asignando las plazas por riguroso orden de solicitud.
  • Si se agotan las plazas, haremos una lista de espera, también por riguroso orden de solicitud y con preferencia para los federados, que servirá para ir cubriendo las posibles bajas que se produzcan.

Plazos de solicitud de inscripción propuestos:

  • Para miembros de Asociaciones federadas: del 15 al 30 de abril de 2019 (siempre a través de la Asociación a la que pertenecen)
  • Para los interesados en la Feria-Mercado: a partir del 15 de abril de 2019 (hasta cubrir el espacio disponible en el Salón de Actos del Museo de Belenes)
  • Para los asistentes por libre: del 6 al 21 de mayo de 2019

Esta información es solo un anticipo para ir creando ambiente, y sujeto a posibles cambios en función del resultado de la Asamblea FEB del 23 y 24 de marzo próximos. En cuanto la web del Congreso esté abierta, iremos corriendo la voz para que vayáis consultando más detalles, que también encontraréis en la web de la FEB.

Estamos trabajando duro y con mucha ilusión para que paséis unos días inolvidables en Mollina-Antequera «entre olivos y belenes».

Paz y bien.

Mollina a 6 de Febrero de 2019